Editorial

Aztlán (8 de Febrero).

Escrito por Redacción

Candil de la calle.

La 4a Transformación tiene una extraña política exterior. Expresa todo su respeto a los políticos más detestables del planeta. Por un lado con su actitud timorata ayuda al sátrapa bolivariano Nicolás Maduro y perjudica a los sufridos hermanos venezolanos. A la par, se queda en silencio con los ataques e insultos del esquizofrénico mandatario estadounidense, con quien además establece acuerdos migratorios poco ventajosos para nuestro país.

La cosa no queda ahí, Don Andrés Manuel abrió las puertas a Centroamérica para que los amigos del sur pasen por nuestro territorio y si son gustosos aquí se queden. Más aún, los motiva a que aquí se queden. Hasta ahí, nuestro ánimo solidario nos indica que todo esta bien. El problema es ¿quién asume los costos de la migración?. Resulta que los estados del norte, los que siempre subsidian a los estados del sur, ahora tienen que pagar por la estancia de los centroamericanos.

Esta muy bien que Don Andrés Manuel hable de respeto a otras naciones como Venezuela, pero de igual manera que exija respeto de los Gringos para nuestro país.

Esta muy bien que deje pasar a los centroamericanos, pero que ponga los pesos para que los estados no carguen con sus bondadosas políticas.

Debilitar instituciones.

Desde hace décadas la política de PRI y PAN a nivel nacional se enfocaba a debilitar a las instituciones, para ello la estrategia tenia que ver con apoyar instancias privadas. Un ejemplo son las llamadas estancias infantiles. La obligación de contar con las suficientes guarderías es del IMSS y del ISSSTE, pero las autoridades en tiempos de Calderón pensaron en que se apoyara a particulares a establecer opciones para cubrir la demanda de la población.

Con la llegada de la izquierda a Palacio Nacional, uno pensaría que se acabarían las estancias infantiles particulares y se construirían muchas guarderías, pero no, la decisión de AMLO es acabar con ese programa social y quizá (tal vez, a lo mejor, puede ser) darle el dinero directamente a las personas. Suena bien, pero se debilita a las instituciones y no se genera calidad en la formación de la niñez.

El amor acaba.

Se confirma lo que aquí comentamos la semana pasada. Donde hubo fuego de telenovela, hoy sólo hay cenizas de redes sociales.

El ex – Presidente Peña Nieto, cual si fuera peón en el tablero de López Obrador, hoy sale a las calles madrileñas estrenando novia y generando cortina de humo para distraernos de cosas peores.

Todo indica que EPN tiene mucho de Don Juan y poco de estadista.

Ahora sólo falta saber quien es el nuevo amor de la Gaviota, se escucha que es un importante político mexicano.

Sigamos disfrutando de febrero, con el amor y paz a Maduro y Trump, con el desamor a las instituciones de seguridad social, el amor roto de Peña Rivera y con dos nuevas ilusiones amorosas de Don Enrique y Doña Gaviota.

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