Internacional

Bolivia, el conflicto que no haya salida

Escrito por Armando Lopez

La Paz, Bolivia. – (Agencias)Bolivia sigue convulsionada. Las fuerzas enfrentadas se pueden definir claramente: Por un lado. agrupaciones de bolivianos clase media, los llamados “comités cívicos”, generalmente empresarios católicos, tradicionalistas e identificados en la derecha conservadora.

Comité Cívico Santa Cruz

Ubicados en la región de Santa Cruz de la Sierra y algunos municipios. Le arrebataron al candidato perdedor e iniciador del movimiento en contra de los resultados de las pasadas elecciones, Carlos Mesa, prácticamente todo el movimiento de protesta.

Fernando Camacho (centro)

Se atrincheraron en Santa Cruz, y desde ahí, el empresario Fernando Camacho, el autonombrado “Macho”, con fuerte poder económico, apoyado por jóvenes estudiantes clase media, han bloqueado carreteras y acceso a las ciudades donde mantienen control. También está la presencia grupos de jóvenes, pagados por el empresario, que son la fuerza de choque en primera línea y son los que coordinan los bloqueos y revisan a los que se acercan a estos.

Evo Morales

Por el otro lado, está Evo Morales y el aparato de gobierno, asi como los movilizados campesinos, mineros e indígenas, las estructuras de apoyo al presidente Morales. Este se enfrentó, en el referéndum de febrero de 2016, a la aprobación o desaprobación del pueblo a las reformas que le permitían volver a presentarse a las elecciones presidenciales para poder reelegirse.

El No ganó con el 51% de los votos. Sin embargo, el Tribunal Electoral, el 5 de diciembre de 2018, habilitó a Evo Morales a presentarse en las elecciones de este año. No escucho las voces del pueblo, y se monto en la carreta de la reelección.

Las estructuras de movilización, los indígenas, campesinos y mineros, son la fuerza de choque del gobierno contra las brigadas de bloqueo y protestas, produciéndose ya muertos en estos enfrentamientos.  Luego estan las fuerzas del orden, que han no han podido, o no han querido, controlar los enfrentamientos.

Todo esto inició con las elecciones. El conteo rápido fue suspendido el domingo 20 de octubre por la noche, durante casi 24 horas, cuando la tendencia era que se produciría una segunda vuelta. Cuando se reinició el conteo el lunes, el Tribunal Electoral declaró el triunfo en la primera vuelta, por más de 10 puntos como establece la ley, de Evo Morales. Esto fue la chispa que inició este gran fuego, al considerar la oposición que en esa suspensión se realizó el fraude electoral. El gobierno alegó que era por la espera del voto del campo, que fue lo que le dio el triunfo.

El conflicto en este momento no tiene una salida política ni institucional. Los grupos se enfrentan a diario en diferentes ciudades del país, provocando ya la muerte de tres personas y decenas de heridos de diferente gravedad. La policía no es garantía para establecer el orden, pero no se sabe si es porque asi le pidieron, o non cuenta con los recursos necesarios o porque esta dividida y eso no les da confianza a las autoridades.

Las organizaciones sociales agrupados en los comités cívicos, ahora piden la renuncia del presidente y la organización de unas nuevas elecciones, una demanda imposible de cumplir por parte del oficialismo. Pero tambien rechazan las auditorias que llevan a cabo los especialistas de la Organización de Estados Americanos, que fueron garantes como observadores de la elección y que hicieron una observación al proceso al suspender el conteo. Y, en el caso de el candidato perdedor de la oposición, Carlos Mesa, perdió peso y no le quedo otra que sumarse a los comités cívicos. Inicialmente solo exigía la segunda vuelta.  

El pasado miércoles, en Cochabamba, la región de donde proviene Evo Morales, se produjeron choques de gravísima violencia. A primera hora de la mañana, un grupo de mujeres cocacoleras, antiguas compañeras de lucha de Morales, marcharon desde el campo a la ciudad del mismo nombre, que se encontraba bloqueada en distintos lugares. Los enfrentamientos, con piedras y palos, entre grupos de campesinos, participantes habituales de las luchas sociales bolivianas, y jóvenes citadinos protegidos con escudos y cascos, se produjeron durante todo el día.

El resultado de los enfrentamientos fue la muerte de un joven de 20 años, por fractura de cráneo, y decenas de heridos. La alcaldesa de Vinto, un municipio colindante, militante del Movimiento al Socialismo (MAS), partido en el Gobierno, fue retenida y vejada durante varias horas por un grupo de jóvenes, que la acusaron de financiar y liderar a los a las personas que fueron a romper el paro producto de los bloqueos.

Plaza Murillo

La huelga no está en todas partes. en La Paz y El Alto, zona habitada por migrantes rurales de la capital, la huelga no ha tenido mucho efecto a pesar de algunos bloqueos, marchas y concentraciones de ambos lados, se puede observar por la noche a grupos de estudiantes universitarios que quieren llegar hasta la plaza Murillo, centro del Gobierno, y lugar histórico cuando fue ocupada por el movimiento que encabezaba Evo Morales y que produjeron la renuncia del entonces presidente Carlos Mesa. La policía contuvo a los universitarios. En las demás ciudades de es variable el seguimiento de las huelgas. Los huelguistas contra el fraude electoral, tras casi dos semanas de protestas, empiezan a hablar de cansancio, aunque ninguno lo hace en público.

En cambio, los comités cívicos buscan radicalizar los paros con bloqueos de carreteras internacionales, que realizan los transportistas de carga, mientras que los transportistas de pasajeros están del lado del Gobierno.

Fernando Camacho, el dirigente más visible de la protestas, líder de los comités cívicos de Santa Cruz, se trasladó a La Paz para entregar en el Palacio de Gobierno “una carta de renuncia” preparada para Evo Morales. Su pequeña odisea para llegar a Palacio tuvo varios intentos. En el primer intento, un grupo de militantes del MAS entró al aeropuerto de El Alto y casi lo golpean de no haber sido por la intervención de la policía que lo evacuó en otra avioneta. Después de varias horas, regresó con “una biblia y la carta” en las manos, volvió a aterrizar en el Alto y, gracias a la policía logró salir del aeropuerto, rodeado por la gente que se dividió entre los que lo repudiaban y los que le aplaudían.  

Fernando Camacho

La entrega de la carta se convirtió en la principal misión de Camacho, después de que se cumpliera el ultimátum de 48 horas que le había dado al presidente para que renunciar, lo que causo comentarios humorísticos en las redes. Sin embargo, la odisea lo proyecto como el hombre del momento.

A pesar de los enfrentamientos y desmanes, Evo Morales ha dicho que no declarará el estado de sitio, asociado históricamente con violencia militar. Las Fuerzas Armadas se encuentran acuarteladas y han afirmado que harán respetar “el orden constitucional” , de ser necesario.  

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Armando Lopez

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