Internacional

Bolivia y la batalla de la “wiphala”

Escrito por Armando Lopez

La Paz, Bolivia. – (Agencias) Bolivia es un país partido en dos. Ayer dos concentraciones resumieron la realidad del pais andino. Por un lado, una nueva concentración del Movimiento al Socialismo (MAS) que cruzó la ciudad demostrado que prosigue la batalla para que su gran líder, Evo Morales, regrese de su exilió en México.

Y por el otro lado, lo que no se había visto, cientos de personas haciendo colas para comprar pollo en la iglesia de San Miguel, ante el desabasto que empiezan a sufrir sus habitantes. Se han levantado barricadas en “sentido opuesto”, esta vez no la han levantado los manifestantes sino la han levantado contra los manifestantes para evitar destrozos.

Pero también el Gobierno golpista se ha visto obligado a establecer un programa de emergencia para abastecer de combustible la capital. Víctor Hugo Zamora, nuevo ministro de Hidrocarburos del Gobierno golpista, declaró ayer que han “tenido que importar diésel y gasolina desde Chile y Perú».

Víctor Hugo Zamora

Ahora las esperanzas se centran en la iniciativa puesta en marcha por la Iglesia Católica, el cual cuenta con el apoyo de la Unión Europea y de la embajada de España, después de del fracaso, hasta el momento, de varios llamamientos al diálogo. La agenda de la propuesta de la Iglesia contiene tres puntos centrales: la pacificación del país, las nuevas elecciones y la composición del nuevo Tribunal Electoral.

Al mismo tiempo que las batallas campales en las calles y a las protestas de los aliados a Morales, las declaraciones van y viene por todos lados. Los miembros del Gobierno golpista no esconden su total beligerancia contra la antigua administración y los dirigentes de la revolución indígena no han cejado en su lucha. Arturo Murillo, uno de los ministros golpistas más poderosos del nuevo gabinete, ha repetido nuevamente que van a “seguir deteniendo a la gente que está hostigando».

La “wiphala”, bandera que representa a los pueblos indígenas, se ha convertido en el escudo que todos quieren, en un país radicalizado políticamente: unos para reivindicarla, convirtiéndola en el símbolo de su lucha, y otros para protegerse de la oleada de violencia que va de un lado a otro como si la temida guerra civil, concepto repetido hasta la saciedad, fuera una amenaza real.

Jeanine Áñez, autoproclamada presidenta de Bolivia

A pesar de que la autoproclamada presidenta ordenó, para disipar cualquier duda, que la popular bandera de símbolos cuadrados permaneciera junto a la bandera nacional en organismos públicos, los seguidores de Evo Morales han denunciado que su lábaro patrio, reconocido por la actual Constitución, había sido mancillado. Debido a que en las redes sociales se viralizó la imagen de un policía que se arrancaba la réplica de la wiphala en miniatura de su uniforme lo que provocó que de inmediato se levantar la indignación como una gran ola. Poco importó que los militares y la policía reivindicaran como suya la bandera.

La batalla por la “wiphala” campea de la misma manera que Bolivia, partido en dos. Por un lado, Morales es muy fuerte en las zonas populares, indígenas, campesinas y en los Andes, mientras la oposición que apoya a los golpistas ha crecido en las ciudades, en las clases medias, entre los estudiantes que durante 14 años han visto la sobreexposición del líder indígena y tambien en la zona oriental, conocida como la Media Luna, donde Santa Cruz es el principal bastión de los golpistas.

Fernando Camacho, líder golpista del comité cívico de Santa Cruz

Los detractores de Morales se unieron en torno a la bandera “todos contra Evo”, sobre todo después del referéndum del 2016 cuando el líder aimara desoyó el resultado que le dijo “no” a sus deseos de perpetuarse en el poder.

Bolivia hoy es una encrucijada donde solo se escuchan discursos y cantos fundamentalistas. Los sectores revolucionarios que controlan el Congreso y el Senado han rechazado la convocatoria a nuevas elecciones, lo que pondría en la mesa un decreto del Ejecutivo golpista a convocar a nuevas elecciones a través de un decreto dentro de los 90 días legales. Algo que también contempla la Unión Europea.

León de la Torre Krais

El diplomático español, León de la Torre Krais, delegado europeo en La Paz, hombre clave en las negociaciones de última hora, confirmo en “reiterar el ofrecimiento de la UE de cooperar para que Bolivia pueda celebrar lo antes posible elecciones transparentes y creíbles». Añez, la autoproclamada presidenta concluyó este domingo que “muy pronto daremos noticias sobre nuestro principal mandato, la convocatoria electoral y la recuperación de la credibilidad democrática de nuestros país».

Morales ha hecho un llamamiento estos días, usando la Whipala, comparando la actual represión con el «yugo español que ejecutó a Tupac Katari por pedir libertad». Y agregó: «La dictadura de Mesa, Camacho y Añez mató a 12 hermanos por exigir democracia. La Historia se repite».

Hasta ahora Evo Morales sigue manteniendo el liderazgo y la influencia para que cualquier intento que no lo tome en cuenta sea bloqueado. Aunque los negociadores buscan vías alternas, líderes indígenas que sí quieren aceptar las nuevas elecciones, cualquier intento sigue bloqueado.   

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Armando Lopez

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