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Carlos Ruiz urge a reinserción social de exguerrilleros en Colombia

José Meléndez, corresponsal

SAN JOSÉ, Costa Rica, enero 15 (EL UNIVERSAL).- El diplomático mexicano Carlos Ruiz Massieu nuevo representante especial y jefe de la misión del Mecanismo de Monitoreo y Verificación de la Organización de Naciones Unidas (ONU) para la paz en Colombia, reafirmó hoy en Bogotá al presidente colombiano, Iván Duque, la necesidad de acelerar el proceso para que los ex guerrilleros comunistas de ese país se reincorporen a la sociedad.
Tras ser designado el 10 de diciembre pasado por el secretario general de la ONU, António Guterres, como responsable de la misión de paz y reemplazar al francés Jean Arnault, el mexicano tuvo hoy su primer encuentro oficial con Duque en la Casa de Nariño, sede de la Presidencia de Colombia.
«Tenemos muchas expectativas de que ese proceso (de reincorporación) va a seguir avanzando de manera importante», dijo Ruiz Massieu al salir de la cita y en una comparecencia pública ante los medios de comunicación en compañía del mandatario.
Al reafirmar que su trabajo se concentrará en «contribuir al éxito de los esfuerzos del gobierno en materia de consolidación de paz», este diplomático de carrera desde 1999 y con más de 25 años de experiencia en la función pública informó que con el Jefe de Estado revisó «los pasos que ha dado la administración del presidente Duque en la consolidación de la paz».
«En ese sentido apreciamos avances en diferentes áreas, destacando ciertamente el tema de reincorporación, donde pudimos evaluar básicamente áreas donde habido ya proyectos productivos aprobados, desembolsos realizados y que tenemos muchas expectativas de que ese proceso va a seguir avanzando de manera importante», afirmó.
Por su parte, Duque reafirmó su compromiso con el proceso de reincorporación y de la reparación a las víctimas y expresó a Ruiz Massieu, en un mensaje también dirigido a Guterres, su «gratitud» por lo que denominó como «el espaldarazo y el apoyo que nos han dado para poder avanzar en el éxito de un programa de reincorporación».
La meta de ese plan es que «permita que las personas que genuinamente están dejando la violencia hagan una transición exitosa a una vida de convivencia y de legalidad», aseveró.
El gobernante destacó los avances y el apoyo de la ONU a una Política de Estabilidad Paz con Legalidad de su gobierno y la aprobación tras su ascenso a la presidente, hace más de cinco meses, de 29 proyectos productivos para las personas en vías de reincorporación.
Duque agradeció el respaldo de la ONU «a la política que presentamos, hace ya unas semanas, que se llama ‘Paz con Legalidad’, que tiene la hoja de ruta del gobierno nacional para avanzar exitosamente en la reincorporación, en la vinculación de las personas que están en la reincorporación a los proyectos productivos», y con planes de desarrollo territorial en 170 municipios.
«Obviamente que eso es muy importante, que nosotros podamos seguir irrigando una agenda de bienestar social en todo el territorio, como lo queremos hacer en las zonas rurales de Colombia», subrayó.
Respaldo a víctimas.
Duque anunció que insistirá en que los bienes obtenidos por vías ilícitas por las FARC y que todavía están sin reportar ni son entregados por la ex guerrilla y ahora partido político legal al Estado colombiano, «tengan una extinción de dominio para que sean monetizados y sirvan a la reparación de las víctimas».
«Estaremos trabajando de manera intensa para que las víctimas reciban una adecuada reparación moral, material y económica, que empiece también por los mismos victimarios, que son quienes tienen también esa responsabilidad de resarcir en una medida esos daños que infundieron a tantas familias en nuestro país», explicó, al recordar que envió al Congreso de la República una reforma para que ni el narcotráfico y ni el secuestro sean conexos al delito político hacia el futuro y sin efectos retroactivos y tampoco se puedan obtener beneficios judiciales .
El objetivo de esa iniciativa de ley es «evitar que sigan apareciendo en el territorio grupos ilegales que pretendan con esos dos actos criminales (narcotráfico y secuestro) financiar los ataques al pueblo colombiano».
Saldo demoledor.
El recuento oficial del conflicto bélico es que dejó 8 millones 68 mil 272 víctimas que incluyen más de 225 mil muertos, unos 45 mil desaparecidos, más de 6.4 millones de desplazados a la fuerza y un abultado saldo por terrorismo, secuestro, torturas, delitos contra la libertad e integridad sexual, pérdida de propiedades y abandono o expulsión de tierras.
Como una de las tres piezas del Mecanismo de Monitoreo y Verificación (MMV) del proceso de paz, la tarea de la ONU sigue un mandato del Consejo de Seguridad que empezó a regir el 1 de diciembre de 2016 y fue renovado en los siguientes periodos.
Las otras dos partes son el gobierno colombiano y las ahora ex guerrillas comunistas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Con unos 7 mil combatientes (ya desarmados y desmovilizados) y cerca de 5 mil personas ligadas en misiones colaterales, la tarea de reinserción involucra directamente a unos 12 mil colombianos.
Luego de cuatro años de negociaciones directas en Cuba, el acuerdo de paz fue firmado el 24 de noviembre de 2016 por el gobierno colombiano y las FARC para poner fin a más de 52 años de conflicto bélico y entró en vigencia el primero de diciembre de ese año.
El pacto fijó concesiones de las dos partes y mecanismos para reestructurar factores políticos y socioeconómicos. El mandato de la ONU es ser el componente internacional del cese al fuego y de hostilidades bilaterales, decretado por los dos bandos desde el 29 de agosto de 2016, así como en la dejación de armas de la guerrilla, que comenzó el 1 de marzo de 2017 y en la que verifica la destrucción del armamento inestable (minas, explosivos y otras municiones) y recibe las armas de las FARC.
La misión resuelve diferencias entre ambas partes y cumple con una labor de diálogo y enseñanza entre comunidades, sociedad civil y autoridades colombianas.

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