Editorial

Con la vara que mides…

Escrito por Redacción

Por Noé Gómez

También pudiera ser «el que cosecha vientos», en fin, el complemento de ambos dichos populares nos remonta a que cuando alguien actúa de una manera peligrosa, mal intencionada o de mala leche no puede obtener al final algo bueno; lo digo por los ataques que comenzaron a proliferar en las redes sociales en contra del presidente AMLO a raíz de la muerte de la gobernadora de Puebla Martha Erika Alonso y su esposo el senador y ex gobernador Rafael Moreno Valle.

Mal unísono los partidarios del «morenovallismo» que tiene sentados sus reales en ese estado, se lanzaron acusando al presidente de ser el autor del fatal accidente, se entiende que muchas de esas acusaciones son formuladas al calor del dolor y bajo el momento aciago de haber perdido a dos líderes políticos cuyos caminos tenían mucho por recorrer en el ámbito político, de no ser por este lamentable hecho ocurrido en visperas de navidad, el dolor ante esta situación hace que cualquiera busque un culpable.

Mes temerario e irresponsable acusar al presidente AMLO, a MORENA y sus líderes sin una mínima prueba, pero, durante años el actual primer magistrado se la pasó culpando al gobierno de absolutamente todo lo malo que le sucedía al país, además una de sus banderas durante su última campaña fue la del crimen de estado en la muerte de los 43 normalistas de Ayotzinapa, olvidando convenientemente que Él en ese tiempo perredista, impulsó al matrimonio Abarca quienes ya han sido señalados como autores junto con la policia local de haber retenido a los 43 normalistas; ahora resulta que lo que antes era permitido hoy no se debe ni mencionar, que lo que a Fox, Calderón y Peña les criticó con el ejército de seguidores que tenía es imposible señalar en este momento.

Si bien no debemos especular, tampoco debemos negar que ellos mismos provocaron este sentimiento de los morenovallistas al fomentar desde la Presidencia de la República el rechazo y odio contra la primer mujer gobernadora electa de Puebla, hacer pleito con el Trife y su magistrada presidente, al validar la elección y pedir en voz de Yeidkol Polevnski que los alcaldes y diputados sabotearan el gobierno de Martha Erika Alonso y declarar a Miguel Barbosa como gobernador legítimo de ese estado; negarse a mandar a un representante del gobierno federal a la toma de protesta, cosa que si se hizo con la jefa de gobierno de la CDMX y el gobernador de Veracruz de su mismo partido y el de Jalisco, fueron ellos mismos, su inmadurez y berrinches los que hoy hacen que la ciudadanía que apoyó a Martha Erika Alonso los señale, sin prueba alguna, de haber ocasionado ese accidente, tal y como se les soportó a ellos aquél grito de guerra de «Fue el estado» en los 43 de Ayotzinapa.

Ahora les toca estar en la responsabilidad del gobierno y deberán aguantar eso y más, por ello estamos en un país con libertad de expresión, misma que ellos hicieron valer durante la última decada cuando menos, que ahora el señor Presidente no se haga que no sabía a lo que iba a Palacio Nacional, esto es parte del ejercicio del poder, o como dice otro dicho «se sacó el tigre en la rifa».

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