Internacional

Cuba celebra otro aniversario del “Día de la Rebeldía”

Escrito por Armando Lopez

Granma, Cuba. – (Agencias) En la Plaza de la Patria de la ciudad de Bayamo, en Cuba, se celebró el Dia de la Rebeldía Nacional, nombre dado al día que se celebra el aniversario de los asaltos a los cuarteles de Moncada y Carlos Manuel de Céspedes. Este 26 de julio año se celebró el 66º Aniversario.

La ceremonia conto con la presencia del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido; José Ramón Machado Ventura, Segundo Secretario del Partido Comunista de Cuba; y Federico Hernández, primer secretario del Partido en Granma.

Ante la Generación histórica que estuvo presente en el acto, el presidente cubano Diaz Canel pronunció el discurso central en la misma plaza donde el Comandante en Jefe, Fidel, aquel 2006, presidió y clausuró por última vez una conmemoración del Día de la Rebeldía nacional.

Diaz Canel ha dicho, en una plaza repleta, “tengo claro que hoy hablo en nombre de los agradecidos, los que enfrentamos el desafío de empujar un país”. “Como dice el poema de Miguel Barnet, conscientes de la extraordinaria historia que heredamos y el compromiso de no fallarle a los héroes de la Patria ni al pueblo del que nacimos”.

“A Raúl, a Ramiro y a todos los asaltantes que están con nosotros: Gracias por la confianza, por el ejemplo, por el legado”.

“La historia, ¡qué peso tan descomunal tiene la historia en nuestras vidas! Es justo decirlo aquí, donde ella empezó a expresarse como nación hace casi 151 años”.

“¿Quién que se sienta y se diga cubano puede pasar por La Demajagua, por Yara, por Manzanillo, por Jiguaní, por Dos Ríos, por La Plata, por Guisa, por ¡Bayamo¡, por sus calles y sus plazas, sin percibir que la historia nos juzga? ¿Quién puede cruzar el Cauto, subir las lomas de la Sierra Maestra, o mojarse los pies en la playa de Las Coloradas sin estremecerse de respeto y culto al heroísmo?”

No es casual, por tanto, que en Granma esté el segundo cuartel asaltado aquella mañana de la Santa Ana, el Carlos Manuel de Céspedes de Bayamo, que hoy, convertido en parque museo, lleva el honroso nombre de Ñico López, uno de los jefes de la acción en esta ciudad; gran amigo de Raúl, en cuyo despacho ocupa un lugar de honor la foto del muchacho de los grandes espejuelos negros.

“Esta provincia, honrada con el nombre de la nave que trajo a tierra cubana a 82 de sus hijos, es también cuna de nuestra nacionalidad, de nuestro himno, de la Revolución que comenzó Céspedes y del Ejército Rebelde que la trajo a nuestros días con Fidel al frente”.

“Eran hermanos más que amigos, aquellos hombres y mujeres que pusieron por delante a la nación, que pensaron al país como una familia. De ellos venimos nosotros y es muy importante que nuestro homenaje, anual o cotidiano, no se quede encerrado en un acto, en unos versos o unas palabras de efemérides” afirmó.

De igual forma mencionó como cinco años, cinco meses y cinco días después de los asaltos a los cuarteles de Santiago de Cuba y Bayamo, negando el supuesto fracaso del 53, llegaría el triunfo del 59. El revés se había convertido en victoria. 

Ha dicho: “La explicación del milagro de que un grupo de hombres terminara derrotando a uno de los ejércitos mejor armados del continente, sólo puede encontrarse en los valores humanos más sobresalientes de la Generación del Centenario: sentido de la justicia, lealtad a una causa, respeto por la palabra empeñada, confianza en la victoria, fe inconmovible en el pueblo y la unidad como principio”.

Y continuo con su discurso, con el aire de la nostalgia y el presente de lucha, “Cuando convocamos a pensar como país estamos pensando en la fuerza física absoluta que hay en un haz de varas que solas se podrían quebrar con facilidad. Nos toca pensar como país porque nadie va a pensar por nosotros”.

Y, en clara referencia a los Estados Unidos, aseguró que “el gigante con botas de siete leguas que va por el cielo engullendo mundos, hace tiempo dejó de ser una metáfora visionaria de Martí para transformarse en una cruel certeza de lo que nos espera”.

En ese sentido mencionó que si por ingenuidad o ignorancia, “subestimamos o creemos que no es para nosotros, el plan de reapropiación de Nuestra América que ha emprendido el imperio con la bandera de la Doctrina Monroe en el mástil de su nave pirata”.

Y haciendo una referencia a la crisis venezolana, expresó que “Venezuela cercada, robada, asaltada literalmente con la aprobación o el silencio cómplice de otras naciones poderosas y lo que es peor, con la vergonzosa colaboración de gobiernos latinoamericanos”.

“Con desprecio absoluto por lo que un día fue la más sagrada conquista de la comunidad de naciones del planeta: la legalidad internacional, la actual administración estadounidense vive amenazando a todos” afirmó.

En un tono de pregunta, dijo: “¿Y cuál es el delito por el que se nos castiga?”. Y agregó, “nuestros padres tuvieron la osadía de acabar con el abuso y recuperar lo que se le había arrebatado a la nación una y otra vez a lo largo de siglos”. 

Tambien se refirió a la política que ha mantenido los Estados Unidos en contra de Cuba, “para confundir a la opinión pública y darle a esa confrontación una legalidad que no tiene, se fabricó la Helms-Burton, engendro jurídico donde se mezclan los afanes imperiales de dominio sobre nuestros destinos y el revanchismo de los nostálgicos del batistato”.

“De aquella especie inmoral y antipatriótica que saqueó al país, provienen los reclamantes actuales de las posesiones que hace 60 años pasaron, por fin, a manos del pueblo”.

Y arengo, “me permito advertirles que los descendientes de aquella caballería campesina y mambisa que tomó la Plaza en 1959 para saludar a la Revolución victoriosa, heredó la tierra y los machetes de sus antepasados y no dudarían en blandirlos bien afilados contra quienes intenten arrebatarles la tierra que esa Revolución les entregó”.

Luego explicó el costo que ha sufrido Cuba ante las sanciones de los Estados Unidos, “cambió Cuba, pero no cambiaron los afanes de poseerla del vecino poderoso, con la entusiasta colaboración de los halcones y los apátridas serviles del sur de la Florida. Voy a dar una cifra fresca para que juzgue el mundo: sólo en el último año, de marzo de 2018 hasta abril de 2019, el bloqueo nos provocó pérdidas por valor de 4 mil 343 millones de dólares”.

“Tras seis décadas de acoso a la más simple transacción cubana, las pérdidas acumuladas ahora alcanzan 922 mil 630 millones de dólares, considerando la depreciación del papel verde frente al oro”.

Denunció que la administración de los Estados Unidos ha comenzado a actuar con mayor agresividad para impedir la llegada de combustible a Cuba. “Con crueles acciones extraterritoriales de bloqueo, hoy se trata de impedir por todos los medios el arribo a puertos cubanos de los tanqueros, amenazando brutalmente a compañías navieras, a gobiernos de los países donde están registrados los buques y a las empresas de seguro”. “El plan genocida es afectar, aún más, la calidad de vida de la población, su progreso y hasta sus esperanzas, con el objetivo de herir a la familia cubana en su cotidianidad, en sus necesidades básicas, y acusar al Gobierno cubano de ineficacia. Buscan el estallido social”.

“¡Qué poco nos conocen! ¿Cuándo acabarán de entender que la heroica familia cubana es capaz de enfrentar y resistir con dignidad los peores asedios y seguirse amando, aún en la distancia, porque nada ni nadie puede dividirla? Ignorantes de la historia y los principios de la política exterior de la Revolución cubana, nos proponen negociar una posible reconciliación a cambio de que abandonemos el curso escogido y defendido por nuestro pueblo”.

Y en cuanto al pueblo norteamericano, agregó, “están invitados permanentemente a Cuba. Nuestras puertas están abiertas. Vengan, vean y conozcan la realidad del país que les niegan visitar, en nombre de la libertad, derecho humano esencial que, según dicen, falta en Cuba y abunda allí”.

“Y al imperialismo, ni tantico así, frase del Che y enseñanza permanente de la Revolución”, declaró.

Y terminó convocando, “¡Trabajemos todos por hacer de cada día del almanaque un 26, de cada mes del calendario un julio, de cada compromiso un Moncada victorioso!”.

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Armando Lopez

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