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“De tal palo, tal Napito”

Escrito por Redacción

De tal palo, tal Napito

Seis días antes de quedar atrapados 65 mineros en Pasta de Conchos, Napoleón Gómez Urrutia firmaba convenios que representaban grandes sumas de dinero para él y su sindicato. Por eso, antes de la tragedia de Pasta de Conchos, Gómez Urrutia igual que su padre, nunca dijo nada, nunca levantó la voz, o hizo algo para evitarla, los mineros sólo eran negocio.

Especial: LA PRENSA

El Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos, Siderúrgicos y Similares de la República Mexicana (SNTMMSRM), inicia su andar en el año 1934. A mediados del siglo pasado y como único resultado de la “Caravana el Hambre”, Napoleón Gómez Sada se volverá su dirigente por más de 40 años, porque corporativiza al sindicato. Es decir, traduce la fuerza gremial en acuerdos políticos como representante popular, fue senador suplente por Nuevo León (1958-1964); senador propietario por el mismo estado (1964-1970 y 1976-1982) y diputado propietario durante la 54 Legislatura (1988-1991), a cambio de comprometer el voto gremial a favor del PRI, como lo haría después su hijo Napoleón Gómez Urrutia a favor de MORENA a cambio de ser Senador y al mismo tiempo, Secretario General y presidente del SNTMMSRM. Mientras que, para los agremiados, la defensa de sus derechos, en el mejor de los casos queda convertida en una burocracia paralizante.

Gómez Sada, quien fuera Senador, se convierte en dirigente del Sindicato Minero Nacional y compromete el voto gremial a favor del PRI, como lo hizo posteriormente su hijo con Morena.

En 1943, es creado el Instituto Mexicano del Seguro Social, pero no para todos los trabajadores de México. Efectivamente, el SNTMMSRM es anterior al IMSS. 

Según el informe “El carbón rojo de Coahuila: aquí acaba el silencio”, de la Organización Familia Pasta de Conchos, publicado por la Fundación Böll (http://mx.boell.org/es/2018/02/19/el-carbon-rojo-de-coahuila-aqui-acaba-el-silencio), del año 1900 al año 1943 en que fue creado el IMSS, habían muerto 2 mil 399 mineros del carbón.

A mediados del siglo pasado y como único resultado de la “Caravana el Hambre”, Napoleón Gómez Sada se volverá su dirigente por más de 40 años, porque corporativiza al sindicato.

Y siguieron muriendo, igual que si no existiera el IMSS hasta llegar a 2 mil 563 mineros muertos sin ningún respeto a sus derechos laborales porque, será hasta el año 1972 en que los mineros del carbón serán registrados en el IMSS. Cifra que incluye a los 153 mineros fallecidos en la explosión de la mina de Guadalupe en Barroterán en el año 1969. Aún sobreviven viudas de aquella tragedia, que no tuvieron pensiones, no fueron indemnizadas, y el mismo sindicato, les quitó las casas que sus esposos estaban pagando. Napoleón Gómez Sada entonces Senador, por supuesto no se presentó.

Argumentar que, en ese entonces, las empresas mineras (paraestatales o privadas), “dotaban” de servicios médicos a los mineros que se accidentaban o se enfermaban, es cuando menos muy irresponsable y cínico. Todavía hoy en día, las mineras que se encuentran en zonas alejadas dotan de servicios médicos a los mineros y están registrados en el IMSS. Se puede entender que, a mediados de siglo, era casi imposible establecer clínicas del IMSS en todo el país, pero nunca, que los mineros no fueran registrados, especialmente en el caso de la extracción de carbón que es terriblemente peligrosa y de la cual, evidentemente el SNTMMSRM sabía que cobraba cientos de víctimas.

La explicación es muy simple, las clínicas eran subrogadas al SNTMMSRM. Es decir, cada vez que un minero del carbón ingresaba a una clínica de una empresa, cada vez que se enfermaba, cada vez que su familia requería atención médica, el que cobraba era el SNTMMSRM encabezado por Napoleón Gómez Sada. Incluso, es el mismo SNTMMSRM el que presiona a los mineros para que no aceptaran registrarse “porque perderían sus derechos”, cuando por primera vez, al menos se garantizarían derechos elementales como pensiones, jubilaciones e incapacidades.

Napoleón Gómez Urrutia, al igual que su padre, ve a los trabajadores sindicalizados como su negocio particular.

SÓLO NEGOCIOS

Y haciendo una exhaustiva búsqueda de información sobre iniciativas, puntos de acuerdo, documentos del sindicato, no encontramos nada que el entonces dirigente Napoleón Gómez Sada hiciera para cambiar esta situación. Realmente es muy indignante e impresionante que, en un movimiento de la magnitud de la Caravana del Hambre, no incluía en su pliego petitorio la inscripción de los mineros del carbón en el IMSS, y que su dirigente, Napoleón Gómez Sada, nunca levantó la voz por la muerte de los mineros del carbón, jamás hizo o dijo algo frente a la muerte de los mineros en general, de los del carbón en particular. Solo eran negocios.

En los distintos CCT firmados por este sindicato en época de Gómez Sada, se acuerda la subcontratación. Práctica que hereda su hijo Napoleón Gómez Urrutia. En Pasta de Conchos, de los 65 mineros fallecidos, 36 eran trabajadores de la Contratista General de Hulla, y del resto, 4 eran de confianza y solo 25 trabajadores eran sindicalizados. Es decir, Napoleón Gómez Urrutia solo representaba a 25 de los 65 fallecidos.

Pero eso sí, cobraba cuotas a sus 25 agremiados y a los 36 de la empresa contratista. A los sindicalizados llegaba a cobrarles por cuota sindical hasta un día de salario. 

En Pasta de Conchos Napoleón cobraba cuotas a sus 25 agremiados y a los 36 de la empresa contratista. A los sindicalizados llegaba a cobrarles por cuota sindical hasta un día de salario. 

Según el “convenio” firmado el 19 de enero de 2006, sellado por la “sub coordinación de Conciliares” de la STPS, se acuerda en la cláusula décima: “Las partes convienen en que la Empresa (se refiere a Grupo México), entregará mensualmente el 4%  del salario de 300 pesos diarios del promedio diario del mes del número de trabajadores empleados por el contratista y el resultado de estas cantidades se entregaran al Sindicato en los siguientes términos el 40% a la tesorería local de la Sección 13, y el restante 60% lo enviará al a Tesorería General del Comité Ejecutivo Nacional, en su domicilio de Dr. José María Vertiz 668, México, Distrito Federal, o en el domicilio que en el futuro llegar a tener”.

En la cláusula décima segunda: “La empresa (se refiere a Grupo México) está de acuerdo en entregar a la Sección 13, la cantidad de 15 mil pesos para gastos de conflicto”. 

En realidad, no había ningún conflicto. En Pasta de Conchos había 160 trabajadores de la contratista, lo cual significaba mensualmente casi 60 mil pesos solo del 4% del salario de los trabajadores.

EL SEÑOR DE LAS CUOTAS

Y no sólo eso, el Sindicato con Napoleón Gómez Urrutia, recibirá una serie de cantidades “extras” no mencionadas en el convenio, cantidades de las que los trabajadores mineros ni se enterarían: 108 mil pesos de otro 1% de cuotas sindicales del personal del Convenio de Contratistas Terceros (el convenio decía el 4%, pero este 1% es para el Comité Nacional); y 380 mil pesos, en dos pagos para gastos de previsión social. Todas las cartas embretadas y firmadas por Grupo México se dirigen al Comité Ejecutivo General del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana, que sella de recibido el 31 de enero de 2006, 20 días antes de la tragedia.

La semana pagada antes de la explosión en Pasta de Conchos, las boletas de pago de los trabajadores sindicalizados, tienen un pago de 2% por concepto del “Convenio 13-Feb-2006” (que por el porcentaje entregado, es un convenio distinto al que habíamos mencionado y que tenía un valor de 9 millones 252 mil 400 pesos, así que podemos suponer que se trata del contrato entre Grupo México y la Contratista General de Hulla), que significa la entrega de 656.20 pesos a cada trabajador, pero en la misma boleta les quita el 1% por cuota extraordinaria de 328.10 pesos, más otros 14.20 de otra vez, cuota extraordinaria. 

Es decir, de todo lo que sabemos que el sindicato minero encabezado por Napoleón Gómez Urrutia “recibió” o “cobró” con documentos probatorios 1 millón 300 mil pesos (solo Napito sabrá cuánto más se embolsó). De los cuales, a cada trabajador sindicalizado entregó 313 pesos, para un total de 88 mil 520 pesos por los 282 trabajadores. Así que, su ganancia fue de 1 millón 211 mil 774 pesos. 

Seis días antes de quedar atrapados 65 mineros en Pasta de Conchos, Napoleón Gómez Urrutia firmaba convenios que representaban grandes sumas de dinero para él y su sindicato. Por eso, antes de la tragedia de Pasta de Conchos, Napoleón Gómez Urrutia igual que su padre, nunca dijo nada, nunca levantó la voz, o hizo algo para evitarla, los mineros solo eran negocio. 

Seis días antes de quedar atrapados 65 mineros en Pasta de Conchos, Napoleón Gómez Urrutia firmaba convenios que representaban grandes sumas de dinero para él y su sindicato.

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