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Defensa personal para coordinar cuerpo y mente

Escrito por Redacción

Carlos Tomasini
CIUDAD DE MÉXICO, noviembre 23 (EL UNIVERSAL)

En una gran metrópoli como la Ciudad de México, es común sentirse vulnerable en determinados ambientes y lugares, como algunas calles, el transporte público o, incluso, en algunas plazas muy transitadas. Por ello es necesario contar con conocimientos y entrenamiento especializados para poder hacer frente a situaciones que pongan en riesgo la integridad de las personas.


La defensa personal es una herramienta que proporciona elementos indispensables, concretos y prácticos que permiten salir adelante ante un ataque o circunstancia de peligro.


Manuel Contreras, jefe de instructores del programa Sigma Defense, apunta que este tipo de entrenamiento está orientado a todo tipo de personas. Esta disciplina tiene fundamentos en las artes marciales, pero no se trata de la práctica de un deporte, sino de adquirir habilidades que permitan a cualquier persona salvaguardar su integridad y su vida en situaciones de riesgo.


“Nos dimos cuenta que saber un arte marcial no necesariamente es sinónimo de que me sé defender; son muy buenas, pero siempre se manejan desde un esquema deportivo y pocas son las escuelas de artes marciales que trabajan con un escenario real”, señala.


La defensa personal es una estrategia integral que busca una reacción apropiada ante una amenaza; por esta razón subraya que en ésta debe atenderse la parte física y técnica al mismo nivel que los aspectos psicológicos y emocionales.

Entrenamiento físico y técnico
Cuando tomamos la decisión de tener un entrenamiento en defensa personal es importante acudir con profesionales que conocen las técnicas especializadas que dotan las herramientas para un objetivo claro: sobrevivir.


Para Martín Arzate, director de Fast Defense System, es importante adquirir los conocimientos técnicos para reaccionar ante un ataque inminente de manera efectiva y rápida, como una inmovilización frente a un secuestro, intento de asalto o violación.


Para ello es necesario simular situaciones reales en las que la persona aprenda en primer lugar a conocerse e identificar las reacciones de su propio cuerpo ante el miedo y la presión. “Hacer un movimiento directo implica un menor desgaste de energía de quien lo aplica. No se trata de andar haciéndole al show ni patadas voladoras, ni dando saltos y maromas”, aclara.


A pesar de que existen cursos desde cinco horas, en los que se proporcionan las bases de la defensa personal, ambos expertos sugieren que se convierta en una práctica habitual y gradual, de modo que poco a poco la persona cuente con una condición física que permita responder ante un ataque real.


“En toda actividad deportiva y, por supuesto, en pelea, el cardio es clave. Empezamos desde cero y el avance es gradual para que nuestros alumnos desarrollen velocidad y coordinación, potencia en su golpeo y manejo de respiración adecuada”, puntualiza Arzate.

Trabajo psicológico y emocional
Con frecuencia, los alumnos de defensa personal han sufrido un ataque o un familiar cercano ha tenido alguna experiencia desafortunada. Por ello, el factor psicológico y emocional es importante.


“Si yo no puedo controlar mis emociones en el momento de enfrentar una agresión, que puede ser psicológica o física, es muy difícil que realmente me pueda defender”, explica Contreras.


“Lo primero que tengo que aprender es a conocerme para saber qué es lo que siento, a manejar mis emociones y, con eso, aprender a manejar un conflicto”. Cuando se trata de mantener a salvo la integridad de la personas, lo más importante siempre será tener conciencia de la situación y de las emociones que experimentamos en un momento de peligro, de manera que se pueda tener capacidad de respuesta ante una amenaza.


Por esta razón el entrenamiento de la mente tiene un papel fundamental. Sin embargo, en cualquier caso lo más importante es prevenir situaciones que te conviertan en un blanco.


“En la defensa personal, esa parte es sumamente valiosa porque ayuda a estar alerta en cualquier lugar, teniendo consciencia de los riesgos que pueden existir”, señala Contreras.

Realismo
Al elegir un sitio de entrenamiento en defensa personal hay que validar la experiencia, tanto de la escuela, como de los instructores: No creas promesas irreales, como que te volverás un experto en la manipulación de armas con simplemente tomar un curso.


Un entrenamiento de cinco u ocho horas no es suficiente para aprender defensa personal.


El aprendizaje y las habilidades se adquieren de manera gradual. Busca que siempre se aborde el tema de prevención, ya que esto evita que la violencia se vuelva el factor más importante.


Ten consciencia de que, ante una situación de riesgo, no se pueden prever todas las variables. Aunque cuentes con todas las herramientas, nada puede garantizar que todo saldrá bien cuando te enfrentes al peligro real.


Verifica que la escuela cuente con un local establecido y esté acondicionado para la práctica.

Útil para niños, adolescentes y adultos mayores
El acoso escolar ha tomado cada vez más fuerza. Ante este panorama, se han creado cursos especiales para niños desde los cuatro años. Sigma Defense ofrece programas para atender a los pequeños, orientados en la prevención y la definición de los límites a nivel físico y emocional.


Para los adolescentes se ofrece atención especializada, ayudándolos a manejar ambientes escolares hostiles, así como en otros ámbitos de su vida.


Los adultos mayores pueden ser un blanco recurrente de la delincuencia, por lo que también se han creado programas dirigidos a este segmento que les permitan desarrollar estrategias de defensa a pesar de posibles limitaciones físicas.

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