Coronavirus Editorial

Detrás de los números, primero los pobres

Escrito por Carlos Rodríguez


carlos_rdzf@hotmail.com

Pareciera que las noticias en los medios de comunicación, y en las mismas conferencias de Lopez Gatell relativas al COVID-19, se volvieron solamente datos estadísticos, tantos contagios, tantas defunciones, incremento o disminución en determinado porcentaje. Pero, al asomarse detrás de los números, la situación es realmente triste, preocupante, al grado de requerirse urgentemente la aplicación de estrategias del Gobierno en los diferentes niveles, así como la solidaridad de todos los mexicanos. Da la impresión de que no se ha dimensionado la catástrofe que vivimos.
Cuando muere un ser humano, que lleno de vida y con sueños en su mente, acudió al mercado y regresó a casa contagiado de COVID-19 y así, de pronto, en días, murió, dejando luto, tristeza, huérfanos, desolación, un hogar que jamás volverá a ser igual, niños que nunca volverán a ver a su padre o a su mamá, interrogantes que quizá jamás encuentren respuestas con sentido. Hablando de un caso. Pero, ya son más de 40,000 defunciones oficiales en México, asómate atrás de esa cantidad y te sorprenderá lo que puedes ver, al ser más frío le arrancará al menos un par de lagrimas y al más ecuánime la pregunta de ¿por qué..?
No es una casualidad que los más afectados en contagios, en muertes y en desempleo sean los más pobres de esta Nación tan desigual. Dirían algunos sociólogos que cuando alguien nace pobre, ya está destinado a sufrir, a luchar contra el mismo destino desde el instante en que llega al mundo. Nace y recibe una nalgada para que llore, después, recibirá muchos golpes en la vida y deberá callar su llanto…
Decía absurdamente el Gobernador de Puebla, del partido de MORENA, Miguel Barbosa Huerta, “ si ustedes son ricos, tienen el riesgo, si ustedes son pobres, no. Los pobres estamos inmunes” ( al coronavirus). Una aberración infame. De 40,417 defunciones, el 71% tenía estudios de secundaria, primaria o menos (28,696 casos).
En hospitales públicos, fueron atendidos el 88% (35,567 casos). En hospitales privados sólo el 3% (1,212). En otro lugar el 9%.
Pareciera que el mismo virus diría, “primero los pobres”. Decía Eli Khamarov, “ la pobreza es como un castigo a un crimen que no cometiste”.
Hoy en día, hay millones de pobres en México que tienen hambre y que irónicamente hoy son más pobres que ayer, aunque parecía que ésto sería imposible. También se agregan más personas a la pobreza por el desempleo, por la muerte de quien llevaba sustento a casa.
Los pobres deberán salir a las calles a buscar empleo para llevar alimentos a sus hogares, la verdad, es una utopía pensar que se encuentre empleo hoy, pero el llanto de sus hijos, El hambre, los llevará a salir de casa, a tocar puertas y pedir empleo, a vender algo en los cruceros, a pedir dinero o un taco en las calles.
Así, los números de contagios y de muertes seguirán creciendo y, seguramente detrás de esos números, los más pobres estarán ahí.
“Mientras que la pobreza, la injusticia y la desigualdad existan en nuestro mundo, ninguno de nosotros podrá realmente descansar”. Nelson Mándela.
En la pobreza se tiene hambre de pan, de alimento, pero sobre todo… de justicia.

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Carlos Rodríguez

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