Internacional

“Dimos un paso para ser héroes y ahora nos obligan a ser cobardes”

Escrito por Armando Lopez

Cúcuta, Colombia.- (Agencias) La crisis en Venezuela entró en un impasse, en una calma “chicha”, al parecer los vientos huracanados del 30 de abril dejó a muchos de la oposición con un mal sabor de boca.

Pero quienes se encuentran decepcionados, son aquellos  que eran el objetivo de ese frustrado 30 de abril: los soldados. Guaidó esa mañana transmitió un mensaje que acompañaba la arenga del levantamiento, lo hizo afuera de la base militar la Carlota, acompañado de un recién liberado Leopoldo López, y de militares que había tomado la decisión de pasarse al bando de la oposición: “Son muchos los militares. La familia militar de una vez dio el paso. A todos los que nos están escuchando: es el momento, el momento es ahora, no solo de la calma sino del coraje y la cordura para que llegue la calma a Venezuela, dios los bendiga, seguimos adelante. Vamos a recuperar la democracia y la libertad en Venezuela”.

Desde el 23 de febrero de este año, ha habido soldados que escucharon la llamada de Guaidó de levantarse en armas y derrocar a Maduro. Un grupo aproximado de 700 de ellos, entre Guardias Nacionales y militares, junto a 300 familiares que los acompaña, según datos de ACNUR, forman un ejército de desilusionados militares, enclavados en la frontera de Colombia con Venezuela.

Fueron al encuentro de su destino y cruzaron la frontera, dejaron todo atrás y arriesgaron la vida, y ahora les dicen que se deben unir al copioso grupo de simples migrantes. Ahora su destino esta en buscar trabajo en Colombia, por un acuerdo entre su gobierno interino y el colombiano, o seguir su ruta hacia Chile, meta favorita para empezar de nuevo. En su mente no está regresar a Venezuela, 30 años de cárcel les espera por “traición a la Patria”.

Ellos están en Cúcuta, departamento de Santander y con frontera con Venezuela. La mayoría ha decidido quedarse en esta ciudad, que le dio hospedaje desde el momento que desertaron para ser parte del ejército que iba a derrocar a Maduro, en plena crisis de la frustrada entrega de ayuda humanitaria. Algunos no descartan regresarse al ejercito de Maduro, confesar su traición y gritar al mundo que Guaidó los dejo tirados.

En Colombia, se han cruzado con algunos de los grupos armados del ELN, quienes les han ofrecido hasta un millón de pesos para que se vayan con ellos. De acuerdo con un Sargento jubilado de la Guardia Nacional, que pretendía volver a usar el uniforme para luchar, hasta ahora nadie ha aceptado, pero más adelante “quien sabe porque aquí es difícil encontrar trabajo”. “Creímos que nos iban a entrenar y capacitar para entrar a Venezuela junto  una coalición de países y acabar con Maduro”. El ahora exmilitar espera aburrido, con los brazos cruzados, una jornada más de la larga espera para entrar a Venezuela y hacer la revolución que tirara a Maduro.

La Agencia para los Refugiados de las Naciones Unidas (ACNUR), el gobierno colombiano y, en mucho menor medida, la embajada de Guaidó en Bogotá, les han proporcionado habitación y comidas en hoteles, pero la falta de dinero aunado do a algunos desalojos por retrasos de pago, pero sobre todo la falta de directrices y no tener claro lo que sigue, han golpeado la moral y ha hecho que el descontento crezca.

“La verdad es que no tenían un programa para nosotros, nos dejaron tirados como a perros”, señala un teniente que aún mantiene la esperanza en Guaidó pese a que su delegación diplomática apenas les ha prestado atención y aún debe una fuerte suma al hotel Ácora. “Es ACNUR y el gobierno colombiano los que más nos han ayudado”.

La mujer de un suboficial, madre de un niño de 2 años, se quejó amargamente “ellos creen que con un plato de comida y alojamiento estamos bien. Pero tenemos niños pequeños y necesitamos leche, pañales, y no hay con qué comprarlos”. “Gracias a una ONG gringa, ‘Mission Blessing’, que nos proporcionó en una ocasión lo necesario para los hijos, pero seguimos teniendo necesidades”. No cuentan con un colchón familiar porque los que quedaron en Venezuela se encuentran en una situación peor.

Ahora deben decidir ante de que acabe el mes si permanecen en Colombia, donde recibirían un permiso para trabajar en lo que sea, menos en seguridad, un paquete de ayuda de tres meses, iguales a los damnificados de desastres naturales; o si deciden migrar a otros país, les entregarían un salvoconducto y 400,000 pesos o, solicitar refugio.  Esto se debe al acuerdo entre el gobierno  colombiano y el interino de Guaidó, lo cual deja fuera su condición de militar y policial hasta que regrese, si alguna vez  se puede, para reasumir sus deberes.

“No estoy arrepentido por lo que hice ni me siento traicionado por Guaidó, pero no entiendo el propósito de enviar el mensaje de que los militares nos pusiéramos en el lado correcto de la historia si no había una misión definida para nosotros”, le dice a este diario un teniente de la Guardia Nacional, de 24 años, con tres en el Cuerpo. “Nuestro caso debilita el apoyo que le brinda el pueblo”.

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Armando Lopez

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