Cultura Editorial

El maravilloso mundo de la lectura.

Escrito por Carlos Rodríguez
 
 
Una de las herramientas intelectuales más importantes que posee el ser humano es sin duda alguna, la capacidad de leer, cuyo significado es la forma de adquirir conocimientos, de aprender cierta información a partir de un código el cual por excelencia es el lenguaje. El lector descodifica ciertos símbolos, aprende información generando de esta manera conocimientos, por lo que se puede concluir que leer es comprender un texto, logrando extraer su significado. Leer implica necesariamente el ejercicio de habilidades mentales superiores como lo son: predecir, anticipar, inferir, auto corregir, analizar, etc.
 
Un lector, va evolucionando de manera gradual. Primer nivel es el llamado literal o básico, el lector logra abstraer solamente lo plasmado en el texto, lo explícito como lo son nombres, lugares y  secuencia del texto.
 
Segundo nivel, se le ubica como inferencial, el lector requiere alto nivel de abstracción, se comprende el texto, realiza inferencias de información no plasmada.
 
Tercer nivel, lectura crítica, en este nivel entran en juego conocimientos previos que tiene el lector en torno al tema que lee, es capaz de realizar análisis de manera profunda, interpreta el contenido desde diversos puntos de vista, logra sustentar sus interpretaciones, correlaciona conocimientos y es capaz de realizar plenamente la inferencia de mensajes implícitos y debatirlos, creando y confrontando hipótesis.
 
La lectura de un buen libro, decía el gran intelectual cubano José Martí “ennoblece el alma y acaricia la razón, por lo que es amena como la historia es interesante como todo lo que se ve a la luz de los bastidores”.
 
La lectura, es un deleite sublime, un paseo por lugares extraordinarios que vas conociendo y disfrutando a paso lento, es una especie de un viaje a la sabiduría, parafraseando a Jorge Bucay diría, “sabiduría a la cual nunca llegas, pero sí te aproximas, construyendo aprendizajes y desarrollando habilidades intelectuales”.
 
Leer no solo es un placer, sino que es una herramienta del ser humano para crecer como individuo, para conocer su historia y comprender de dónde viene, comprender a los demás y comprenderse a sí mismo, es tan trascendente que uno de los pedagogos más destacados del Continente Americano, el brasileño Paulo Freire implementó su método sustentado en la lectura, para que los hombres y mujeres aprendieran a leer y con ello desarrollaran conocimientos, liberándose de ataduras, logrando crecer, superarse, transformando su contexto y así mismos.
 
Seguramente Freire coincidiría con José Martí en la aseveración de éste: “la lectura estimula, enciende, aviva”.
 
Cuando las personas acuden con disciplina a ejercitarse al gimnasio, se nota el cuidado del físico, así, quien posee el hábito de la lectura, se distingue fácilmente por el desarrollo de sus habilidades intelectuales, su cultura, su léxico, capacidad para analizar, debatir, redactar, dominio ortográfico, etc.
 
Un buen lector, consciente o inconscientemente, siempre que lee, está aprendiendo a aprender, está creciendo, está interactuando silenciosamente con el autor del libro, con el contenido y con los personajes que aparecen en el escenario y reitero, está realizando un viaje con destino a  la sabiduría, durante el cual, el lector adquiere más conocimientos e incrementa su capacidad comunicativa, comprende su mundo externo, a los demás, desarrolla estrategias para resolver problemas, y algo muy importante, fortalece su autoestima y seguridad, encaminándose a abrir la puerta del éxito.
 
Sin embargo, debo señalar con cierta preocupación, que cada vez hay menos personas que leen en el mundo, optan mejor por ver televisión, por los videojuegos, y otras actividades que no les favorecen.
 
Estoy convencido que para asegurar el desarrollo intelectual de los hombres y mujeres, su éxito académico y la realización como seres humanos, conscientes de su misión en la familia y la sociedad, se debe fomentar necesariamente el hábito por la lectura, para lograrlo, hay un método muy eficiente, no falla: lee en casa diariamente  periódicos, cuentos, revistas, libros, etc. al verte, los niños lo harán también, sin que les ordenes leer, lo harán por transmisión social, de manera natural, se deleitarán, aprenderán y así, caminarán desde pequeños con destino a la sabiduría, al éxito. El mundo necesita más lectores. Si has dejado de leer o jamás has leído un libro, nunca es tarde!! Toma un libro, ábrelo  y disfrútalo!!  Recorre por otros caminos la vida, disfruta los bellos relatos y paisajes, adéntrate con la imaginación en la lectura.
 
Si no logramos que los niños, adolescentes y jóvenes lean, estaremos destinados a tener una sociedad cada vez más mecanizada, menos  crítica, menos propositiva, con menos estrategias intelectuales para afrontar los problemas y los retos que implica vivir en el contexto del Siglo XXI.
 
En educación básica debe necesariamente haber talleres de lectura donde los alumnos “lean lo que quieran”, al menos 30 minutos cada día. Así, leerán de deportes, de sus equipos y jugadores favoritos, de fiestas de cumpleaños, noticias, investigaciones, cuentos, leyendas, etc.
 
Seguramente los resultados serán sorprendentes, aprenderán leyendo y disfrutarán la lectura, siguiendo la ruta hacia el hábito de la misma.
 
Leer es fascinante…
 

Acerca del autor

Carlos Rodríguez

Deja un comentario