Internacional

El Paso, una ciudad denostada por Trump, le dijo que no

Escrito por Armando Lopez

El Paso, Texas, EUA. – (agencias) Cuando a principios del año, el presidente Trump presentó su informe del “estado de la Unión”, describió al país cómo la ciudad de El Paso, en la frontera sur de Texas, una vez tuvo las “tasas extremadamente altas de delitos violentos” y fue considerada “una de las ciudades más peligrosa de nuestra nación”, idea que luego la volvió su máxima para defender su muro. “Con una barrera poderosa en su lugar, El Paso es una de las ciudades más seguras de nuestro país. En pocas palabras, los muros funcionan y los muros salvan vidas “.

Para esta ciudad fronteriza con México, fundad hace 360 años como una avanzada del imperio español, esas palabras se volvieron un virus. Lo mismo pasó con el discurso de Trump a las afuera de la ciudad en un mitin unas semanas después, cuando en su más puro estilo gritó: “asesinatos, asesinatos, asesinatos”, dijo, en referencia a los inmigrantes, mientras la multitud coreaba: “¡Construye el muro!”.

Los hechos se hicieron evidentes este fin de semana, cuando 22 personas fueron asesinadas en Walmart, un hecho simbólico ya que es una de las empresas que más latinos ha contratado, y el asesino blanco lanzó una advertencia sobre una “invasión hispana”, llevando el luto a la ciudad. Para muchos habitantes de El Paso, las consecuencias de la ira sobre los migrantes y la raza se volvieron desastrosas. Y entonces llegó Trump a la ciudad esta vez para decir que quería ayuda a la ciudad “a llorar”.

Difícilmente existe en la memoria una relación tan tensa entre un presidente y una ciudad. Cuando Trump inició su gira a la ciudad para reunirse con las víctimas, en otro lado de la ciudad, en el monumento improvisado a afuera del lugar de la masacre, se reunían cientos de manifestantes enojados con la visita del pregonero del odio hacia los hispanos.

El periódico local El Paso Times, publico una carta dirigida a Trump defendiendo a la ciudad que se encuentra al otro lado, donde en muchos lugares solo una calle los divide, Ciudad Juárez, y sus profundas raíces biculturales. En esa carta se expresaba que, “nuestra ciudad y Juárez siempre estuvieron vinculadas. Hoy estamos más entrelazados que nunca. El mal que nos visitó apuntó a personas de El Paso y Juárez por igual”. “Nuestra gente está asustada”, concluyó.

Esta ciudad, predominantemente hispana, en un estado cuyo liderazgo esta claramente alineado a Trump y a su agenda antimigrantes, intenta trazar su propio destino a través de las enardecidas aguas políticas de los Estados Unidos.

Lo curioso es que Trump le debe a la ciudad más de medio millón de dólares por la seguridad de una manifestación en febrero. Mientras los funcionarios de El Paso se dividían entre rechazar la política de Trump o acoger con satisfacción su intento de reconocer el dolor de la ciudad.

Dee Margo, el alcalde dijo: “ésta es la oficina del alcalde de El Paso en calidad oficial de bienvenida a la oficina del presidente de los Estados Unidos, que considero que es mi deber formal”.

Sin embargo, otros en la ciudad no tenían ese deber.

Christopher Bailey, de 43 años, coordinador del proyecto para una clínica de salud de El Paso, dijo: “Absolutamente todo lo que Trump defiende se concentró y disparó contra los ciudadanos de El Paso ese día en Walmart”. Y agregó, “La vergüenza debe colgarse del cuello de cada partidario que continúe justificando su lenguaje y su presidencia”. La noche anterior, en el monumento a las victimas afuera de Walmart, en el evento para la pinta de carteles, muchos expresaron que Trump “no debería haber venido”.

De acuerdo con Lyda Ness-Garcia, abogada y organizadora de la Marcha de las Mujeres de El Paso que estaba en la pinta de carteles, dijo que “fueron sus palabras las que crearon el clima que llevó a ese hombre odioso a venir a mi comunidad”. Hizo hincapié en que Trump usó a El Paso como un accesorio cuando la describió como una ciudad peligrosa que necesitaba barreras más fuertes entre ésta y México. Esta ciudad fue una de las ciudades estadounidense de su tamaño más seguras antes de que levantaran las barreras en la frontera, y el crimen es relativamente bajo.  Dijo, “de hecho es falso. Es simplemente falso. No es nada más que una rabia blanca desconcertada”. “Necesita disculparse y recuperar sus palabras”.

La noche antes de la llegada de Trump a la ciudad, la representante demócrata de El Paso en el Congreso, Verónica Escobar, en una serie de tuits extraordinarios, subrayó la forma en que la ciudad estaba asumiendo un liderazgo, incluso en Texas un estado conservador, al oponerse a Trump. En 2016 solo el 26% de los votantes del condado de El Paso votaron por Trump.

Al mismo tiempo, la congresista Escobar, reveló que la Casa Blanca la había invitado para acompañar a Trump durante su visita, pero que habia solicitado hablar con el presidente en un esfuerzo para explicarle que el lenguaje que usa para describir a los latinos, equiparándolos con criminales violentos, era deshumanizado. Escobar escribió, “dije públicamente que tiene la responsabilidad de reconocer el poder de sus palabras, disculparse por ellas y retomarlas porque todavía están sobre nosotros”.

Trump le contesto que estaba “demasiado ocupado” para hablar, por lo que ella se negó a acompañarlo en su visita. “Me niego a ser un accesorio para su visita”.

Realmente la comunidad de El Paso se extiende a los dos países. De acuerdo con muchos, su vitalidad proviene de su estrecho vinculo con México, cuya historia viene desde antes que la de Estados Unidos.

Para Judy Lugo, presidenta del Sindicato de Empleados del Estado de Texas, que representa a unos 10,000 trabajadores estatales, Trump “realmente no sabe quiénes somos”. “No conoce nuestra cultura, la larga historia que tenemos. Él no entiende “. Dijo que “somos una comunidad de amor, una comunidad de familia”. Y agregó, “no somos lo que él dice que somos. No somos violadores. No estamos sucios No somos criminales “.

Para muchos de los ciudadanos en toda la ciudad les preocupa que la visita de Trump pueda hacer mas daño que bien.

Ninamarie Ochoa, una maestra de 29 años, se refirió a la visita de Trump, “simplemente está poniendo sal en la herida”.  De los nacionalistas blancos, que han expresado puntos de vista iguales a los del asesino que mato a las 22 personas el sábado y las recientes detenciones en el campamento de miles de migrantes en El Paso, dijo: “creo que la forma en que él ha habilitado esas voces, para darles licencia para actuar en consecuencia, se ve esto en la forma en que la gente habla sobre ICE y la Patrulla Fronteriza y su complacencia con los campos de concentración “.

Lo del miércoles era una oportunidad de Trump para para consolar a los familiares y sobrevivientes y ayudar a conmemorar a los muertos en el ataque. Pero muy pocos están listos para cerrar esta gran herida entre la ciudad y el presidente, que comenzó desde antes del tiroteo.

De acuerdo a Richard Pineda, profesor de comunicaciones políticas en la Universidad de Texas la cultura de esta ciudad ha sido influenciada por dos razones, su proximidad con México, y, su distancia con el resto del estado. Antes del viaje en avión, ir al El Paso desde otras ciudades de Texas podían ser de 10 o más horas. Actualmente hacen 11 horas para manejar desde Houston. Tiene una zona horario diferente al resto del Estado.

La ciudad, continua explicando, no era tan tolerante como algunos la han descrito. Lo cierto es que, el vivir pegado a otro país, con la vitalidad, la pobreza y, a veces, la violencia de Ciudad Juárez que la observas desde la valla fronteriza te trae cierta influencia.  “Literalmente puedes ver un mundo totalmente diferente”.

Trump ha usado esta ciudad como su némesis contra los migrantes. Promueve desde aquí su política de odio y miedo hacía ellos. En contrapartida, el exrepresentante Beto O´Rourke, quien está postulado para candidato demócrata a la presidencia, habla de la experiencia de El Paso como una ciudad bicultural, por lo que, para él, el manejo que hace la administración de la llegada de migrantes a la frontera con México es una equivocación. Pero tambien la congresista Escobar ha condenado en las frecuentes apariciones en televisión el trato a los migrantes en los centros de detención abarrotados, en El Paso y sus alrededores.

Pero tambien hay quien apoya a Trump, aunque nadie estaba ansioso por decir algo sobre el tiroteo por el sentimiento de duelo y enojo que se vivía el miércoles. Un empleado de Peter Piper Pizza, Jordan Flores, de 20 años, llegó afuera de Walmart con un sombre MAGA, que usan los simpatizantes de Trump en sus mítines. Dijo que sigue apoyando a Trump pero que se siente mal con los asesinatos.

Flores dijo que, “Para que la gente que piensa que soy racista u homofóbico, simplemente no es cierto”. Y agregó, “mi corazón está con todas las personas afectadas por esta masacre”. Otro residente de El Paso, Jason Carr, de 53 años, quien se dijo independiente, comentó que incluso para él estaba claro que hubiera sido mejor si Trump no hubiera venido a El Paso.

Dijo que estaba bastante claro que no era bienvenido. Y refiriéndose al ataque, todavía fresco en la memoria, “se puede ver el dolor en los ojos de las personas”. 

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Armando Lopez

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