Editorial

El pueblo bueno y sabio.

En distintos momentos nuestro Presidente de la República se refiere a la población en su conjunto como el pueblo sabio y bueno. Y dice que la decisión del pueblo es sagrada, su inteligencia infinita, su bondad incuestionable. Así lo escuchamos en campaña, así lo dijo en las consultas, así lo llegó a mencionar en las mañaneras ruedas de prensa. Así lo dice. Bueno, me corrijo, así lo decía. 

Hoy el Primer Mandatario y la corte que le acompaña, acusa del desabasto al pueblo bueno y sabio. A decir de Don Andrés Manuel, la culpa no son sus fallidas estrategias. Y aclaro que son fallidas pues estamos entrando en un caos energético y hasta ahorita no hemos conocido de detenciones masivas (con nombre y apellido) de huachicoleros, de dueños de gasolinerías que vendían combustible robados, de malos empresarios que compraban gasolina robada, ni de funcionarios coludidos, no se sabe qué estén atrapando a prácticamente nadie.

Para el gobierno la culpa la tenemos todos, y en nuestra torpeza intelectual se nos ocurre llenar el tanque de gasolina, en nuestra maldad no entendemos que con 15 litros basta. Las compras de pánico son la razón del desabasto. Esas compras que realiza el pueblo que ya no es tan bueno, ni tan sabio son las que tienen a un alto porcentaje de gasolineras cerradas. Ese pueblo ya no sabio, ni bueno va a provocar que la economía se colapse, que las empresas no puedan mandar sus productos a otras regiones, a otros países. 

Solo falta que el Gobierno diga que el pueblo es el causante de que algunos aeropuertos no tengan combustible para los aviones. 

Yo no digo que estamos peor que antes pero tampoco creo que estemos mejor.

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Andres Suarez

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