Deportes Editorial

Equidad de género y Deporte

Escrito por Redacción

Por: Lic. Fabrizio Alejandro Petz Cantú

En los últimos meses se ha venido desarrollando una disputa legal entre varias jugadoras de la selección femenil de los Estados Unidos y la Federación de Futbol de dicho país, en donde las primeras han demandado a la Federación por discriminación de género institucionalizada, mientras que la US Soccer, en días recientes, solicitó que se desestimara por completo la demanda presentada en colectivo por las jugadoras, argumentando distintas cuestiones que más adelante se comentarán.

Con el crecimiento que ha tenido el fútbol femenil en los últimos años, se ha venido generando un debate sobre la igualdad salarial entre hombres y mujeres en el deporte, específicamente en el fútbol.

Antes que nada, debemos entender los conceptos de equidad de género e igualdad salarial, así como el fundamento de estas obligaciones en el plano general, para con ello, poder exponer una opinión al respecto específicamente en el ámbito deportivo.

En primer lugar, se debe de entender por equidad de género la imparcialidad en el trato que reciben mujeres y hombres, pudiendo tener un trato igualitario o diferenciado en cuanto a sus derechos, oportunidades, condiciones o formas de trato pero que se considera equivalente y necesario para compensar las desventajas de las mujeres, y con ello eliminar cualquier tipo de discriminación en contra de ellas. Por su parte, respecto a la igualdad salarial, por muy claro que parezca, se entiende como el derecho que tanto mujeres y hombres tienen a recibir una remuneración igual por un trabajo de igual valor.

Es importante precisar que ambos conceptos son considerados como derechos humanos, los cuales están reconocidos por nuestra constitución, pero con la particularidad de que, en cuanto a deportistas profesionales se refiere, la disposición que estipule salarios distintos para trabajos iguales no es violatoria del principio de igualdad salarial.

Con lo anteriormente expuesto, y retomando el tema inicial, el colectivo de jugadoras solicitó un mejor salario e igualdad, respecto a su similar varonil, en cuanto a otras prestaciones y condiciones, tales como tratamientos médicos, apoyo, un mejor transporte, entre otras, a lo que US Soccer argumento distintos razonamientos -la mayoría ilógicos y sin fundamento-, como una mayor habilidad y responsabilidad del combinado varonil, la presión y la hostilidad que enfrenta el equipo masculino no es comparable a la que enfrenta el cuadro femenil, además de que el conjunto varonil, en un ciclo mundialista genera más de $40 USD millones en premios de diversos torneos, mientras que la selección femenil solo compite en un torneo en el mismo período generando una décima parte de lo que genera el seleccionado varonil, razones que, según la propia Federación, justifican las diferencias entre ambos combinados.

En este orden de ideas, resulta importante separar lo solicitado por las diversas jugadoras y conglomerarlo con el concepto que les corresponde.

Por un lado, y refiriéndonos a la equidad de género, es totalmente adecuado que soliciten igualdad en cuanto a prestaciones y condiciones como los tratamientos médicos, difusión de sus participaciones, apoyo y desarrollo del fútbol femenil, debido a que esto suele ser pagado por todos los ingresos que genera la Federación sin importar el origen de los mismos, caso contrario con la igualdad de transporte y hospedaje en los traslados que hagan las jugadoras, ya que, es costumbre que el organizador, ya sea de alguna competencia oficial o partido amistoso, sea quien cubra estos gastos, por lo que no es obligación de la Federación cubrirlos, pero sí exigir para sus seleccionadas un mejor trato y condiciones por parte de los organizadores.

Por el otro lado, sobre la cuestión de la igualdad salarial, es imposible pensar, de momento que se pueda emparejar la brecha salarial que existe hoy en día entre hombre y mujeres dentro del fútbol. Lo anterior no alude más que principalmente a 3 cuestiones, la primera, más importante, como se mencionó anteriormente, la misma legislación laboral permite la disparidad de salarios en estos casos en concreto, el segundo, que al ser una actividad económica que no funciona como un sector típico de la economía, y reconociendo la propia especificidad que el deporte en general merece, los salarios de los y las futbolistas se estipulan no solo en base al rendimiento deportivo de los mismos, si no que en muchas ocasiones, tiene una mayor importancia el aspecto comercial que puedan llegar a generar. Por último, al ser el fútbol femenil un deporte en desarrollo hoy en día seria insostenible brindar salarios desproporcionados al derroche económico que éste genera, y al mantener los salarios de manera proporcional a los ingresos derivados de esta actividad ayudaría a mantener y madurar las ligas femeniles, pudiendo en un futuro, mejorar los salario e inclusive llegar al grado de que las futbolistas tengan salarios millonarios.

En definitiva, no considero un acto discriminatorio la brecha salarial que pueda llegar a existir, lo que sí es violatorio a los derechos de las jugadoras es la poca importancia que generalmente dan las Federaciones al fútbol femenil, porque, si bien es cierto que no están obligadas a equiparar los salarios, sí están obligadas a igualar las condiciones y tratos entre ambos combinados, así como desarrollar el deporte femenil, para que con ello, los patrocinios dentro de éste ramo sean mejores y por lo tanto, aumenten los ingresos que puedan permitir brindarle un mejor salario a las jugadoras.

Sin duda alguna, las condiciones laborales en las que se encuentran las deportistas en general hoy en día siguen siendo dispares a las de los deportistas, pero en los últimos años se han venido mejorando dichas condiciones, las cuales podrán llegar a equipararse con un mayor compromiso de todos los involucrados de manera directa e indirecta dentro del deporte.

IMAGEN: EL UNIVERSAL

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