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España: avanza la extrema derecha, el bloqueo continúa

Escrito por Armando Lopez

Madrid, España. – (Agencias) Y nada cambio. La estrategia de Pedro Sánchez no resultó. El bloqueo no se desbloqueó y el panorama no cambió, al contrario, se empeoró. Las cuartas elecciones fueron un fuerte golpe para las izquierdas, que pudo evitarse, porque lejos de reforzar la mayoría que venia gobernando desde la moción de censura de 2018, permitió la recuperación del Partido Popular (PP), que pasó de 66 escaños a 87, y permitió el crecimiento de la extrema derecha, Vox pasa de 24 a 53 lugares en el Parlamento español, lo que complica gravemente la posibilidad de la investidura al socialista.

El PSOE, que planeó estas elecciones para mejorar sus posibilidades de Gobierno, no solo no ganó sino retrocedió tres escaños con el computo del 99% aunque evito la caída que pronosticaron algunas encuestas. Pedro Sánchez ganó, pero el horizonte se puso más negro que en abril para formar Gobierno. Deberá recurrir a los independentistas.

Los resultados no ofrecen ninguna expectativa de lograr la investidura. El PSOE pierde no solo sus tres escaños, si no que su supuesto socio, que ya no es tanto, Unidas Podemos, perdía 7 escaños de los ganados en abril, al pasar de 42 a 35 escaños, algo que no se compensa con los tres de Más País. Por el otro lado, la Cámara se inclina hacia la derecha, la estrepitosa caída de Ciudadanos vuelve irrelevante el centro.

Santiago Abascal (izq.) y Pablo Casado (der.)

Aunque crecen, las expectativas de la derecha no les ofrecen una derecha alternativa con Vox, como sucede en Madrid o Andalucía. Estas elecciones no solo son una decepción para el PSOE, lo es tambien para la propia gobernabilidad, a pesar de que la centroizquierda sume más escaños que la derecha con Vox, lo que es importante. De acuerdo con estos resultados, las izquierdas se quedan con 160 lugares contra 150 de la derecha, lo que les permite conservar la superioridad, a pesar de perder 7 lugares. Lo que hace muy interesante ver la negociación con los independentistas, con quienes pudiera lograr la investidura.

Santiago Abascal

Sin lugar a dudas, quien se lleva la noche es el crecimiento de la extrema derecha española. Vox logró poco más que el doble de escaños que los obtenidos en abril. Eso dificulta aún más la abstención del PP para que pueda Sánchez llegar al Gobierno. Incluso, el PP se planteaba pedir la dimisión del socialista. Pablo Casado clamó “Sánchez ha perdido el referéndum, es el gran derrotado del día de hoy”.    

Pablo Iglesias

Las diferentes opciones hacia lograr un Gobierno son mas complicadas ahora que en junio, que de por si eran difíciles. Ante este panorama de derechas galopando, Pablo Iglesias pidió de inmediato regresar a la coalición de izquierdas “como única medida para frenar a la extrema derecha”, sin embargo, esa posibilidad está más lejos, al menos en papel, que una abstención de la Escarra Republicana. Ahora, a pesar de su debacle, Ciudadanos de Albert Rivera, que anunció la convocatoria a un congreso extraordinario donde dejaría posiblemente la presidencia, se convierte en un factor clave. Es posible que sus 10 votos sean necesarios ante la posibilidad de una derecha presionada por Vox, enemigo a muerte del socialista, en una abstención.

Pedro Sánchez

Los votantes esta vez han decidido ascender a la derecha, haciendo descender a la izquierda. La abstención jugó en contra de los dos partidos de izquierda, el PSOE y Unidas Podemos. Los socialistas han perdido 728,000 votos, y Podemos 636,000. En total caso de un millón y medio de votos entre las dos izquierdas, que no se lograr reponer con Más País, que obtuvo 554,000 votos. Asi, el PSOE había perdido casi un millón de votos en la repetición de las elecciones.

Por el otro lado, la derecha ganó 662,00 votos y la extrema derecha dio un gran salto al lograr 962,000 votos. El centro derecha fue la gran debacle, perdió 2.5 millones de votos.

Abascal

En tan solo en un año el panorama político cambio dos veces. La primera, cuando la izquierda logró conjurar, en abril, el avance de la extrema derecha al dejarle solo 24 curules que tenía hasta ahora. La repetición de las elecciones, provocada por el fracaso de las negociaciones entre el PSOE y Unidas Podemos, dio al partido del extremaderechista Santiago Abascal un segundo aire, que fue reforzado con la crisis catalana, colocándolo como la tercer fuerza en el país. Un eufórico Abascal clamaba “hace solo 11 meses no teníamos representación en ninguna institución, hoy somos la tercera fuerza. ¡Viva España!”. España, tan solo un año antes, era el único país sin una representación parlamentaria de un partido xenófobo.

Pablo Casado

Pero además de este triunfo de la extrema derecha, existe el otro gran ganador: Pablo Casado, quien asegura el liderazgo de la oposición, con un panorama ideal para debilitar a Sánchez y, si consigue controlar a Vox, la oportunidad de volver al poder en las próximas elecciones, cuando estas sean.

Para los socialistas, el resultado no mejora sus posiciones. En las pasadas elecciones, el PSOE tenía dos opciones para lograr la investidura, una con Unidas Podemos, el Partido Nacionalista Vasco (PNV) y la abstención del independentistas Esquerra Republicana (ERC); y la otra, con Ciudadanos.

Pero después de la cuarta elección en cuatro años, la opción con Ciudadanos se debilitó, aunque existe la posibilidad, y la opción de la izquierda se dificulta mucho más, porque ahora tendrá que negociar con los independentistas, que tanto evitó, en una campaña donde se han roto todos los puentes con ellos. Quién le diría a Sánchez que aquello que hizo a un lado hace 4 meses, lo necesita ahora urgentemente para su investidura.

Albert Rivera

En la posibilidad con Ciudadanos, es la unión de todas las izquierdas con la abstención de los de Albert Rivera, que ve como esta sería su posibilidad de no desaparecer en la vorágine de la extrema derecha. Sánchez ha pedido “generosidad” para encontrar el desbloqueo. El presidente ha dicho “nuestro objetivo es formar un Gobierno estable. Hemos ganado las elecciones. Esta vez sí o sí vamos a conseguir un gobierno progresista”, mientras se escuchaban los gritos en la calle, “Con Casado no, con Rivera sí” y “hemos ganado, déjenos gobernar”; aquellas voces que apenas hace meses, le gritaban “con Rivera no”.

Pablo Iglesias (izq.) y Pedro Sánchez (der.)

Sin lugar a dudas, para Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, el fantasma del 24 de julio tardará mucho tiempo en que desaparezca. Ese día el PSOE rompió las negociaciones para la posible primera coalición de izquierdas desde la Segunda República, después de que Unidas Podemos rechazó la última oferta de una vicepresidencia y tres ministerios. Nunca más se volvieron a verse en serio.   

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Armando Lopez

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