Editorial

¿Feliz Navidad? Por José Xavier Navar.

Con el cine que ya está aquí en diversas formas, series, documentales y conciertos, difícil es decir que es más navideño, o a quien le aplica esta época decembrina. Sin embargo, no están por demás estas recomendaciones para esperar la cuarta o quinta transformación desafiando los fríos o el calor de hogar que, por supuesto, no es la multipremiada y dormilona ROMA, ni tampoco Megalodón.


José Manuel Cravioto, que le dio vida cinematográfica y nuevos horizontes a Alfredo Ríos Galeana en El más buscado o Mexican gangster, en combinación con Rigoberto Castañeda, inventan a Elvis Infante, que con la ayuda de una dama buena para ser heroína y el primer crédito, Ramiro Ventura, son parte de una andanada de eventos que podrían desembocar en el destino de la humanidad, con ingredientes de terror sobrenatural.


Luego de series que calan la piel como Genio del mal o Wild, wild country, Netflix, capaz de poner de rodillas al Festival de Cine de Morelia, con tal de defender ROMA, apuesta por otra miniserie: The Innocent Man, con el cuento de un recluso: Ron Williamson, que estuvo guardado por 11 años por un crimen que no cometió. Los respetables criminólogos Ham & King, opinan que con toda la información que tenían las autoridades, se mostraron incapaces de hacer el trabajo por el que cobran, y quieren que el pobre espectador resuelva como Sherlock Holmes, pero sin los métodos del genial detective inglés.
Perros que ladran, sí muerden, parece ser la premisa de la serie Perros de Berlín, en donde dos detectives disímiles tratan de luchar en el submundo combinado de alemanes y turcos, tratando de llevar, cada uno, más agua a su molino tras paradojas caninas. Su método: hablar corto y conciso para envolver al enemigo. El que muera tempranamente una estrella del futbol y le saquen el correspondiente jugo, es mera casualidad.


Víctor Salva, el director de las memorables y tenebrosas entregas de Jeepers Creepers, llega a la tercera es la vencida, con una narración que transcurre entre la primera y segunda de la saga. Un sargento de último segundo se une a un Creeper, para determinar el origen de la criatura que tantas pesadillas ha causado en el ahora acabado modelo lustroso de road-movie. La crítica gore le ha tundido con fe y pasión. Quién le manda no ser siquiera la mitad de buena que la primera. Pero siempre habrá roto para un descocido a puñaladas.


Llamen al negro. Jeferson Pierce, que colgó el traje y su identidad secreta de superhéroe (Black Lightning) de la más baja estofa de DC, descontando el rap y el hip hop. Regresa en un momento de casi colapso en los comics llevados al cine, con un personaje que, a su favor, se siente real, después una serie de personajes variopintos y previsibles, sin el menor rastro de conciencia social. A ver cómo le va a este cucurumbé, en la jungla cinematográfica.


Parece que, en secreto, se filma Yo soy Luisito, continuación del papa de Luismi en la serie de Netflix, en su época de vaca flaca. El señor parece que no solo sacará las uñas sino que revelará por fin qué hizo con la mama del ahora rollizo cantante que, si no sale bien jarra en su conciertos, es porque es día de ley seca. Óscar Jaenada, que repite como papá, dice que Luismi no se la va a acabar, con lo que va a ventilar a los medios sobre su cachorro de gordura incondicional. Ojalá y así sea, porque ya estamos hartos de las canciones que canta, que son una franca invitación a la diabetes.

Acerca del autor

Redacción

Deja un comentario