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Héctor Mario López Treviño. El forjador de la autonomía sindical.

Quiero expresar mi reconocimiento por la labor que día a día realizan y enviarles mis felicitaciones a mis colegas maestras y maestros por su día.  Y a propósito de esta fecha tan especial quiero aprovechar para hablar de un maestro muy distinguido al que tuve el privilegio de conocer muy bien. El maestro Héctor Mario López Treviño.

Aunque él comienza su carrera profesional ya en los 50s, cuando las luchas de los años 30s e inicio de los 40s  entre distintos sindicatos en Coahuila, como el SUTEEC, y el STERM ya eran historia; también ya había quedado atrás el congreso constituyente de diciembre de 1943 donde se logró unir a los trabajadores de la educación en el SNTE, a pesar de ello, nuestra organización era rehén del Director Federal de Educación en turno, quien, con  la complicidad de los supervisores manipulaban la elección de las dirigencias, no fue fácil ni para él ni para los maestros de su época. Las demandas salariales, de seguridad social también seguían siendo el eje de la lucha sindical del gremio.  Muestra de ello fue su labor como dirigente delegacional en la región centro del Estado dónde, a iniciativa propia, creó el Comité de Ayuda Mutua, que, con una aportación de $5 por miembro de su delegación tenía la finalidad de apoyar a los maestros con gastos de un médico particular, mientras eran atendidos en el recién creado ISSSTE. También rentó una casa y logró que se equipara para dar albergue a los maestros foráneos que llegaban a trabajar a Castaños, ofreciéndoles también alimentación mientras llegaba su primer pago, el que en aquella época tardaba meses. Esto se mantuvo hasta finales de la década de los 60s.

En marzo de 1969 asiste como delegado al Congreso Extraordinario de la Sección 5, un evento estatutario en el que, gracias a el creciente número de maestros jóvenes, muchos de ellos egresados de Normales Rurales con ideas distintas a sus antecesores y  al hartazgo de una larga época de abusos por Manuel Gómez Camargo, Director Federal de Educación, asistieron muchos delegados que no eran de la gente afín a los intereses de los supervisores y de Gómez Camargo, como un Félix Campos Corona o José Isabel Medrano Martelet. Un congreso presidido por Rito Vargas en el que había 3 candidatos, Juan Sánchez, un supervisor del norte de Estado que había tenido comisiones en el CEN, Víctor Arámbula, Director del internado y candidato de la parte oficial y Hermiro Jiménez, quien ya había sido Secretario General y buscaba serlo por segunda vez. Pero soplaban vientos de cambio en el SNTE y no se permitió que llegara a la dirigencia ninguno de ellos, en su lugar se elige a un joven maestro de Piedras Negras, Daniel Pérez Sartrillo como secretario general y junto con el a Héctor Mario López Treviño como secretario de T y C, Candelaria Valdés Valdés en finanzas y a Felipe Guzmán en organización. Este comité representaba sin lugar a dudas el rompimiento definitivo con el control de los supervisores y el inicio de una nueva era de autonomía sindical.

Gracias a la gran labor en su carrera y su liderazgo, terminando el periodo, en 1972,  se convierte en el candidato natural y llega a la Secretaría General de la sección 5. A inicio de su trienio le tocó participar de forma activa en el movimiento reivindicador de septiembre del 72 con el que nace vanguardia Revolucionaria y se da el ascenso a la dirigencia nacional de Carlos Jonguitud Barrios.

Entre sus muchos logros al frente de la Sección podemos mencionar su impulso al reconocimiento de antigüedad en el servicio con lo que se constituyó el pago denominado quinquenio, en coordinación con la FSTSE gestionó la instalación de las tiendas del ISSSTE y participó activamente para la creación del seguro institucional y uno de los más importantes, con apoyo del CEN, se logra por primera vez que alguien de origen sindicalista llegue a la Dirección Federal de Educación, siendo la maestra Candelaria Valdés Valdés quien ocupará el cargo y desde ahí favoreció que el trabajo del la Sección 5 fuera más fructífero.

Aunque Héctor Mario ocupó distintos cargos en la Secretaría de Educación, siempre con el corazón en el SNTE, hoy solo hablaremos de su trayectoria sindical.  Dónde su liderazgo se dejó sentir durante las dos siguientes décadas.

Sin duda la historia del sindicalismo Coahuilense está lleno de grandes líderes que lucharon por construir lo que hoy podemos disfrutar los maestros en servicio, como es el caso de quien hoy hablamos. Sin duda las nuevas generaciones deben conocer nuestras luchas, los orígenes de lo que hoy somos y tenemos, solo así se puede fortalecer su sentido de pertenencia,  su conciencia de clase y por consecuencia la unidad.

Acerca del autor

Ricardo Miranda Victoria

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