Internacional

La amenaza militar surge en Brasil mientras la pandemia sigue matando

Escrito por Armando Lopez

Sao Paulo, Brasil. – (Agencias) Las amenazas se arremolinan alrededor del presidente de Brasil: cada día que pasa, la cantidad de muertes a causa del coronavirus es la más alta del mundo. Los inversionistas están huyendo del país. El mandatario, sus hijos y sus aliados están bajo investigación. Incluso se podría anular su elección.

Jair Bolsonaro

La crisis se ha intensificado tanto que algunas de las figuras militares más poderosas de Brasil están mandando advertencias de inestabilidad, lo cual produce escalofríos pues podrían asumir el poder y desmantelar la democracia más grande de Latinoamérica, de acuerdo al New York Times.

Sin embargo, lejos de denunciar la idea, el círculo cercano del presidente del país, Jair Bolsonaro, parece clamar por la intervención del ejército en la refriega. De hecho, uno de los hijos del presidente, un congresista que ha alabado la dictadura militar que padeció Brasil, mencionó que era inevitable un quiebre institucional similar.

Eduardo Bolsonaro

“La opinión ya no gira en torno a si ocurrirá, sino cuándo sucederá”, le dijo hace poco el hijo del presidente, Eduardo Bolsonaro, a un prominente bloguero brasileño, al advertir que sucedería una inminente “ruptura” en el sistema democrático de Brasil.

El conflicto delinea un arco ominoso para Brasil, un país que se sacudió de encima el yugo del gobierno militar en la década de 1980 para luego construir una democracia boyante. Dos décadas después, Brasil llegó a representar la energía y la promesa del mundo en vías de desarrollo, con una economía floreciente y el derecho a albergar la Copa del Mundo y las Olimpiadas.

El general Emílio Garrastazu Médici, a la izquierda, después de haber sido proclamado nuevo presidente de Brasil por orden militar en 1969.Credit…Associated Press

Desde entonces, la economía se ha tambaleado, los escándalos de corrupción han derrumbado o entrampado a muchos de sus líderes y una batalla con juicio político expulsó a un poderoso gobierno de izquierda.

Jair Bolsonaro, un capitán retirado de las fuerzas armadas, ingresó en ese tumulto: celebró el pasado militar de Brasil y prometió restaurar el orden. Sin embargo, ha padecido críticas despiadadas por restarle importancia al virus, sabotear las medidas de aislamiento y presidir con toda displicencia uno de los saldos de víctimas más altos del mundo, al decir: “Lamentamos todas las muertes, pero es el destino de todos”.

Bolsonaro pasando revista a la tropa

A Bolsonaro, su familia y quienes lo respaldan también se les está señalando de cargos de abuso de poder, corrupción y propagación ilegal de desinformación. No obstante, casi la mitad de su gabinete está conformado por personalidades del ámbito militar y, ahora, quienes lo critican aseguran que confía en la amenaza de una intervención militar para mantener a raya los desafíos a su presidencia.

En mayo, un general retirado del gabinete de Bolsonaro, Augusto Heleno, el asesor de seguridad institucional, sacudió al país cuando advirtió de las “consecuencias impredecibles para la estabilidad nacional”, después de que el Supremo Tribunal Federal aprobó investigar a la gente que respalda a Bolsonaro.

Augusto Heleno

Otro general, el ministro de Defensa, no tardó en apoyar la provocación, mientras que Bolsonaro también atacó, al sugerir que la policía ignorase las “órdenes absurdas” de la corte.

“El objetivo es desestabilizar el país, justo durante una pandemia”, dijo Sérgio Moro, el exministro de Justicia, quien rompió con Bolsonaro en abril, para referirse a las amenazas de una intervención militar. Aunque considera improbable una acción militar, agregó: “Es reprobable. El país no necesita vivir con este tipo de amenazas”.

Sergio Moro

Según líderes políticos y analistas, es poco probable que ocurra una intervención militar. Sin embargo, esa posibilidad acecha a las instituciones democráticas de la nación, las cuales están investigando a Bolsonaro y su familia en múltiples frentes.

Dos hijos del presidente están bajo investigación por el tipo de campañas de desinformación y difamación que ayudaron a la elección de su padre en 2018 y, a finales del mes pasado, la Policía Federal allanó varias propiedades ligadas con aliados influyentes de Bolsonaro.

El Tribunal Superior Electoral, la instancia que supervisa las elecciones, tiene la autoridad para usar pruebas de esa investigación con el fin de anular la elección y quitar del cargo a Bolsonaro.

Flavio Bolsonaro (atrás der.) enfrenta cargos de corrupción

Asimismo, se está investigando a dos de sus hijos por cargos de corrupción y hace poco el Supremo Tribunal Federal autorizó investigar a Bolsonaro, pues se le acusa de haber intentado reemplazar al jefe de la Policía Federal para proteger a su familia y sus amigos.

Incluso hay una amenaza legal en torno a la forma en que el mandatario ha manejado la pandemia: el lunes, un juez del Supremo Tribunal Federal le ordenó al gobierno que dejara de ocultar datos sobre el creciente número de muertos de Brasil.

Las amenazas de una intervención militar han incitado una reacción negativa generalizada, incluso de algunos altos cargos de las fuerzas armadas. Y el general Heleno, el asesor de seguridad institucional, señaló que no apoyaba un golpe de Estado y aseveró que se le malinterpretó.

Sin embargo, funcionarios militares y civiles del gobierno de Bolsonaro —así como aliados del presidente en el Congreso, iglesias evangélicas y asociaciones militares— aseguran que la maniobra tiene como objetivo impedir que las instituciones judiciales y legislativas de Brasil destituyan al presidente.

Silas Malafaia

Silas Malafaia, un evangelista de derecha cercano a Bolsonaro, insistió en que el presidente no le había comentado sobre ningún plan de intervención militar. No obstante, señaló que las fuerzas armadas tenían el derecho de evitar que los tribunales se sobrepasen o incluso destituyan al mandatario.

“Eso no es un golpe de Estado”, aseguró Malafaia. “Es infundir orden donde hay desorden”.

En general, los funcionarios a favor de Bolsonaro que han lanzado esas amenazas no se refieren a la forma recurrente en la que se han llevado a cabo los golpes de Estado en Latinoamérica, con fuerzas armadas que derrocan a un líder civil para instalar a uno de los suyos.

Alberto Fujimori (der.), Perú 5 de abril de 1992

Más bien, parecen estar instando a un fenómeno similar al ocurrido en Perú en 1992, cuando Alberto Fujimori, el líder de la derecha, usó a las fuerzas armadas para disolver el Congreso, reorganizar el poder judicial y perseguir a sus oponentes políticos.

Bolsonaro, quien todavía tiene el apoyo de un 30 por ciento de los brasileños, ya se refiere a sí mismo como la personificación de la cultura militar de Brasil y retrata a las fuerzas armadas como administradoras éticas y eficientes.

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Armando Lopez

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