Cultura

La paciencia, en la pluma de Esopo

LA ZORRA Y EL CUERVO HAMBRIENTO

Un flaco y hambriento cuervo se posó en una higuera, y viendo que los higos aún estaban verdes, se quedó en el sitio a esperar a que maduraran. Vio una zorra al hambriento cuervo eternizado en la higuera y le preguntó qué hacía. Una vez que lo supo, le dijo: —Haces muy mal perdiendo el tiempo confiado a una lejana esperanza; la esperanza se llena de bellas ilusiones, mas no de comida.

Si tienes una necesidad inmediata, de nada te servirá pensar satisfacerla con cosas inalcanzables.

Acerca del autor

Javier José Rodríguez Vallejo

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