Internacional

Líbano da marcha atrás ante la “Revuelta del WhatsApp”

Escrito por Armando Lopez

Beirut, Líbano. – (Agencias) Líbano se enfrenta a una ola de protestas despues de años de corrupción, el hartazgo en un país donde son imprescindibles los generadores de energía a causa de los continuos apagones y en el que apenas se recoge las basura, solo basto el anuncio de la aplicación de una tasa de 5.4 euros mensuales sobre las llamadas a través de WhatsApp para que cientos de miles de libaneses ocuparan las calles, sin distinción de credo, secta o etnia en el país más diverso de Oriente Medio.

El Gobierno del primer ministro Saad Hariri aprobó de urgencia un paquete de reformas económicas detenidas desde hace meses mientras enfrentaba a cientos de miles manifestantes en las calles de Beirut y otras ciudades por quinto día consecutivo, en lo que se ha dado en llamar “la Revuelta del WhatsApp.

Primer Ministro Saad al-Hariri . REUTERS/Mohamed Azakir

Para los analistas en Beirut, es una sorpresa la dimensión las protestas, sin precedentes desde la revuelta contra la ocupación siria después del asesinato del exprimer ministro Rafik Hariri, padre del actual gobernante. Como todos los movimientos que se han levantado en este año ha nivel mundial, son lo jóvenes quienes encabezan y son secundados por la sociedad misma, que han logrado sobrepasar la división sectaria que estuvo a punto de impedir la viabilidad de El Líbano en la guerra civil de 1975 a 1990.

La pluralidad étnica y religiosa se sientan juntos en el Gabinete libanés, ahí están los suníes del primer ministro junto a los chiíes de Hezbolá, la minoría drusa con católicos, los cristianos con ortodoxos; los cuales, se pusieron de acuerdo ante las manifestaciones en contra de la clase política, desbloqueando el presupuesto de 2020, con un déficit de sólo 0,6% ante el 7% previsto para el ejercicio de este año y sin introducir nuevos impuestos. Al parecer, sin confirmarse aún, el primer ministro amenazó con renunciar si no se aprobaban en su totalidad las cuentas para el año que viene, a costa de acumular inestabilidad política a la incertidumbre económica.  

Saad Hariri

Convirtiendo la necesidad en virtud y emulando a Charles De Gaulle, Hariri aseguró, en una comparecencia pública televisada, que había escuchado la voz de la calle. Además, decretó el recorte del 50% de los salarios de los altos funcionarios y la eliminación de organismos innecesarios, como el Ministerio de Información. El primer ministro se comprometió a reducir el altísimo déficit público, que supera el 150% del Producto Interno Bruto (PIB) y a distribuir ayudas entre los miles de familias que viven bajo el umbral de la extrema pobreza.

Dirigiéndose a los libaneses en un discurso que fue citado por la cadena inglesa BBC, les dijo: “Esta decisión no ha sido adoptada para detener la expresión de vuestro disgusto”. Y en un gesto de reconocimiento a los manifestantes, enfatizó, “vuestro movimiento ha servido para que hayamos podido alcanzar un acuerdo (en el Gobierno)”.

Después de haber permanecido su moneda estable con respecto del dólar durante dos décadas, la libra libanesa ha sufrido una devaluación del 10% con respecto ala divisa estadounidense. Las señales son de alarma. El Banco Mundial prevé que la economía libanesa caerá un 0.2% del PIB este año.

Las manifestaciones han ido escalando hasta colapsar la actividad del país con las calles ocupadas en un ambiente mayoritariamente festivo y pacífico, a pesar de que la famosa “Tasa WhatsApp” fue retirada después de que habían comenzado las protestas. Se han cerrado centros educativos, fábricas y negocios, mientras decenas de miles de ciudadanos se manifestaban con la bandera libanesa como única pancarta reivindicativa.

Aún permanecen miles de libaneses en las calles esta noche del lunes, desconfiados del intrincado reparto del poder establecido desde hace 30 años. El acuerdo que puso fin a la guerra sectaria, que asigna cargos de acuerdo con la religión de donde proceda, se ha anquilosado y ha construido un clima de corrupción generalizada, arruinando a uno de los países más dinámicos y relativamente tolerantes de la religión.

Hariri, en su mensaje para intentar recobrar la confianza popular, se jacto “hemos dado pasos para combatir la corrupción y afrontar grandes proyectos”. Sin embargo, anunció que seguirán cerrados los bancos hasta que se estabilice la situación. La Unión Europea, junto a 40 países, anunció el año pasado un fondo de donaciones de hasta 10,000 millones de dólares para sacar a Líbano de la bancarrota, pero, siempre y cuando Hariri se comprometiera a aplicar reformas económicas y de control del gasto.

Los libaneses se conformarían con llevar su vida normal, en un país donde no se corte la luz, ni se caiga a cada momento el Internet, en donde puedan abrir las ventanas la misma basura acumulada durante años. Asi lo relatan a través del WhatsApp.

Acerca del autor

Armando Lopez

Deja un comentario