Internacional

Los conservadores británicos se juegan todo con Johnson

Escrito por Armando Lopez

Londres, Inglaterra. – (Agencias) Dicen que unas elecciones adelantadas son un salto al vacío. Los diferentes factores que rodean a unas elecciones adelantadas, los ministros, los altos puestos, los intereses desde el poder y el mismo partido, y, en este caso, el Brexit, hacen que todo se juegue en una suerte de volado.

Los eventos mismos se han centrado en el Brexit. La lucha que se dio entre el Parlamento y Boris Johnson fue larga y desgastante, e hizo que, dentro del Partido Conservador, se rompiera la unidad. La desbandada de los parlamentarios “tories” cuando Boris Johnson adelantó el cierre del Parlamento, y su rechazo a la salida sin acuerdo que presentaba el primer ministro, llevó a la confrontación interna, al grado de que su propio hermano renunció a su Gobierno.

Sin embargo, el Partido Conservador y Unionista del Reino están convencidos de que hay que jugarse todo de la mano de Boris Johnson. De acuerdo con Paul Goodman, director de ConservativeHome, una página web de lectura obligatoria para entender lo que se está cocinando entre los tories, existen cuatro factores que han convencido a los conservadores. La radicalización de sus afiliados. Ya no hay lugar para las dudas, cada uno de los candidatos, 635, que presenta el Partido están convencidos de las bondades del Brexit, que al final Johnson logró el acuerdo con la Unión Europea (UE).

Paul Goodman

Goodman explica que “aproximadamente cada 70 años, el Partido Conservador se divide en torno a una cuestión fundamental. En la década de 1840 fue el debate sobre el libre comercio y el proteccionismo, con las Leyes del Maíz. La misma polémica surgió durante 1910-1920. Desde 1990, Europa ha sido el gran asunto. Este partido siempre ha sido una coalición entre los intereses empresariales y el sentimiento patriótico. Y en estos momentos, la mayoría de los afiliados pertenecen a la línea dura”.

Boris Johnson

El hartazgo es una estrategia de los asesores de Johnson. El adelantar las elecciones juega con el deseo de los electores de salir de una vez por todas de este incómodo asunto que los ha arrastrado durante tres años. El slogan escogido por el equipo del primer ministro es “Get Brexit Done”, “Hagamos que se cumpla el Brexit”, repetido hasta la saciedad por Boris Johnson.

Boris Johnson

También la apuesta por el carisma de Boris Johnson. Su estilo muy “a la Trump”, odiado y adorado, desparpajado y sin comprometerse con nada, la habilidad de reírse de sí mismo y de hacer reír a los demás, sin que resulte embarazoso y sin que parezca un hándicap electoral negativo, pero firme en el único asunto importante para ellos, el Brexit, en un clima tan polarizado, ha hecho que los euroescépticos apuesten todas sus cartas al primer ministro.

Boris Johnson y Jeremy Corbyn (de izq. a der.)

Cuando la moderadora del primer debate entre él y su rival Jeremy Corbyn, preguntó “estamos hablando del carácter moral y la personalidad de los candidatos, Sr. Johnson. ¿Importa la verdad en esta campaña?”, Johnson respondió: “creo que sí importa”. Y de inmediato la sala se inundó de las risas y carcajadas del público.

Y, por último, confían en que al final su gran ventaja: la enorme impopularidad de Corbyn, al que Boris no deja de llamarle “un comunista o marxista que no se aclara con sus ideas” o que, simplemente, propone “ocurrencias lunáticas”.

Sin embargo, los tories se han puesto nerviosos con las últimas encuestas. Dos semanas después de la convocatoria a las elecciones para el próximo 12 de diciembre, la encuestadora YouGov, empresa referente en Gran Bretaña a la hora de hablar de sondeos, llegó a darle 17 puntos de diferencia a Boris Johnson sobre Corbyn. En los últimos sondeos del pasado viernes, esa ventaja se redujo a 9 puntos.

Theresa May

Algo similar pasó en 2017, cuando la entonces primera ministra conservadora, Theresa May, convocó a elecciones adelantadas. en ese entonces su ventaja era superior a la de Johnson en sus mejores momentos. Se acababa de aprobar el Sí al Brexit un año antes, que hizo caer al entonces primer ministro Dave Cameron, y Corbyn logró darle una vuelta al debate público y concentrar su mensaje en denunciar el estado en que se encontraba el país después de casi 10 años de austeridad. Quedó en segundo lugar, pero logró un empate técnico y una legitimidad de la que ha vivido hasta ahora. Dos años después, May cayó después de dilapidar su mayoría parlamentaria.

Jeremy Corbyn

Los bandazos y la ambigüedad en que ha caído Corbyn respecto al Brexit han decepcionado a muchos de los votantes laboristas, partidarios en su mayoría en permanecer en la UE. Tratando de repetir la estrategia de 2017, con “el programa electoral más radical de las últimas décadas”, según lo definió él mismo, ha desatado las alarmas. Según advertía el exprimer ministro laborista Tony Blair, “cualquiera de los dos partidos, de obtener una mayoría absoluta, supondría un riesgo que el país no está dispuesto a asumir”.

Tony Blair

La apuesta de Johnson es una mayoría de 326 diputados para poder sacar adelante el Brexit que acordó con la UE. Hasta estos momentos contaba con 298 legisladores, y al menos dos docenas de estos, que él mismo los sacó de las filas del Partido, se rebelaron contra sus planes. El objetivo es lograr al menos 30 escaños en los lugares donde predomina el laborismo pero que votaron a favor de la salida de Gran Bretaña de la UE en 2016. El norte de Inglaterra y las Tierras Medias (o Midlands).

Por parte de los Laboristas, confían en la fidelidad de su electorado. Confían en que la promesa de una nueva consulta sobre la salida de la UE, en la que Corbyn ha asegurado que se mantendrá neutral, para regocijo de los conservadores, bastará para tranquilizar a los votantes preeuropeos que se encuentran entre la animadversión a Johnson, el poco entusiasmo con el candidato laborista y su rechazo a la propuesta drástica de los liberales demócratas de dejar en el olvido el resultado final del 2016.

Por eso el candidato conservador ha retirado sus previas propuestas de bajar los impuestos a las grandes empresas y repetir las vagas promesas de mayor gasto social y un futuro mejor para todos.

La convicción expresada con disgusto, pero con resignación por el propio Blair, se ha convertido en la base de la estrategia del equipo de Boris Johnson:  “Son las elecciones más extrañas que he vivido. Pero una vez que te das cuenta de lo poco convencionales que son, te sientes liberado a la vez para pensar de un modo poco convencional”.

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Armando Lopez

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