Editorial

Magisterio Digno.

Escrito por Redacción

Por: Mtro. Juan Carlos Eduardo Puente Castañeda

Hoy a lo largo y ancho de nuestro país se celebra, como un vestigio de los gobiernos revolucionarios contemporáneos muy proclives a reconocer las instituciones, el ya tradicional “Día del maestro” gracias al decreto firmado el 15 de mayo de 1918 por el  presidente Venustiano Carranza, celebrando así por primera vez el día del maestro en México.

Lo expresado anteriormente es lo que por cultura general usted amigo lector  y un servidor conocemos; lo que sería en verdad un motivo de análisis y reflexión es si realmente tenemos como país y como gremio magisterial algo qué celebrar y este es precisamente el motivo del artículo editorial del día de hoy y no sólo por ponernos ad hoc a la fecha, si no por que en los últimos tiempos el gremio magisterial ha sido un invitado permanente del escenario nacional y muy pocas veces de manera positiva.

Es evidente que el magisterio de nuestro país ha sido, por decisión de unos cuantos, atacado de manera artera y sistemática a través de todos los medios: televisivos, escritos y  redes sociales; la consigna fue desprestigiar y demeritar al magisterio nacional, olvidando sin empacho alguno, que es uno de los más grandes pilares del México contemporáneo y de las instituciones de la República y así, sin darse cuenta,  nuestro pueblo bueno y sabio, fue dirigido a descargar todo su enojo y frustración por la realidad de su país sobre la figura del maestro, viéndolo como un representante de ese gobierno que tanto les quedaba a deber; se le atribuyeron todas las culpas sin concederle derecho a réplica. Y así, nuestro pueblo, se ensañó con sus maestros, sin entender que se flagelaba a sí mismo,  porque el magisterio nacional surge del pueblo y para el pueblo.

Hoy  esta fecha  se reviste de una especial relevancia: el aire democratizador que hace casi un año llevó a nuestro país a una lucha histórica por un cambio, ha permeado al magisterio;  hoy múltiples voces se alzan exponiendo con libertad sus ideas, gran cantidad de nuevas expresiones hacia el interior, parecen señalar el despertar de magisterio de México ,  y sin duda, es la prueba irrefutable de cómo los maestros se reconcilian, como el gremio noble y patriota que es, con su pueblo, y de como éste, los vuelve arropar como uno más de los suyos, poniéndolos al frente para dirigir la batalla social que habrá de enfrentar en estos tiempos de cambio.

Este es el Magisterio Digno de hoy, el de el despertar, el que siempre estuvo ahí, sosteniendo con patriotismo a su país a pesar de los ataques, el que se mantuvo fiel a sus principios y a las instituciones, ese magisterio digno de que hoy se le celebre como el pilar de la patria que es.

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