Editorial

Mal augurio en dos bocas.

Escrito por Redacción

Charlie Palomares.

“Estamos ante un nuevo paradigma, vamos a transformar a Pemex y vamos a transformar a México”, esas fueron palabras dichas por el Presidente Andrés Manuel López Obrador y que ahora representan todo un reto para su administración.

Muestra de ello fue la forma en que se condujo uno de los proyectos más polémicos y ambiciosos de esta administración, la construcción de una refinería en el puerto de Dos Bocas, en Tabasco. La idea del Ejecutivo Federal es usar el petróleo como un motor de desarrollo para el país, lo cual ya de por si tiene preocupado a un sector de la población por la poca preocupación del Presidente en impulsar proyectos de energías renovables. Dos Bocas deberá suministrar 340,000 barriles promedio diarios de petrolíferos, dicha cantidad se suma a la producción de las seis refinerías existentes que es de 1.64 millones de barriles.

La idea en general es simple, producir más para importar menos.

No es mala la idea del Presidente en su totalidad, si fuera tan fácil llevar a cabo las acciones en la realidad como en el papel, la estrategia de AMLO podría ser calificada como buena, dejando de lado el hecho de que en materia de energías renovables estamos caminando hacia atrás.

El problema es que no es tan fácil pasar los proyectos del papel a la realidad, especialmente cuando no se escuchan consejos. En el caso de Dos Bocas se llevó a cabo una licitación para la construcción de dicho proyecto… ¿el problema? Una licitación desierta.

El gobierno del Presidente Andrés Manuel ponía dos condiciones básicas para la licitación, la primera, el plazo de ejecución del proyecto no podía ser mayor a tres años, y la segunda, la inversión máxima sería de 8 mil millones de dólares. Lo anterior fue el causal de que la licitación quedará desierta y por ende, se cancelara.  

Citibanamex consideró como una “nueva equivocación” esta cancelación, y además advirtió, que una planta procesadora con una capacidad para producir cerca de los 400 mil barriles diarios de gasolina con crudo pesado que plantea el Presidente, tendría un costo estimado de al menos 12 mil millones de dólares y tardaría en construirse 10 años.

Debido a que esto no es suficiente para poner a pensar un poco al Presidente sobre sus acciones, se tomó la decisión de que sea Pemex y la SENER (Secretaría de Energía) los encargados de la construcción de la refinería.

La calificadora Moody´s consideró que dicha decisión eleva los riesgos de retrasos y de sobregiros en los costos del proyecto, lo que podría sumar más presión a las finanzas de la petrolera o del gobierno. Por otro lado, Gustavo de Hoyos, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX) afirmó que “ahora en vez de un Gobierno de México, tenemos una constructora de México. Ya se está anunciando que el Ejército hace aeropuertos y ahora que Pemex hace refinerías”.

Empezamos con el pie izquierdo, pero ojalá no todo salga tan mal como que prevé.

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