Deportes Editorial

Mes que un Club…

Escrito por Carlos Esteban

Tristísimo el puerto al que está llegando la relación entre Leo Messi y el Fútbol Club Barcelona.

Hace una semana, Leo anunciaba al Barça, a través de un burofax, que no quería seguir en el club culé.

Por si esto no fuera ya demasiado, les dice que quiere hacerlo GRATIS.

Lo anterior, es solamente el comienzo de la historia de terror más grande en el Barça de los últimos años… y probablemente de su historia.

Su hijo pródigo, su constante salvador, su «messias» dice Ad10s.

Y lo hace de la forma más conflictiva posible, sin entrenar, sin dar la cara, sin comunicar nada a una afición que está sufriendo, basta con ver la imagen del niño llorando afuera de la puerta de la ciudad deportiva del Barcelona.

Sus motivos tendrá, que si ya no cree en el actual proyecto, que si quiere ganar todo el próximo año y en el Barça no lo ve posible, que si la relación con la actual directiva está rota (directiva que por cierto, en marzo se va).

Una directiva que, sin duda, tiene miedo de pasar a la historia como la que vendió a Messi, pero que no se ha dado cuenta de que está ante la oportunidad de sus vidas, tienen la opción en bandeja de, por fin, hacer la limpia que el FCB tanto necesita, pero además tendrá también la excusa de, si algo sale mal, culpar al deseo de su más grande ídolo de abandonarlos.

Sin embargo, la presidencia encabezada por Bartomeu, ha preferido plantarse, quizás por primera vez en su mandato, y tomar el papel del tirano que prefiere retener, contra su voluntad, a Leo, en vez de escuchar ofertas millonarias que servirían de pilar para el nuevo proyecto del club.

Parece que ambos están jugando una partida de ajedrez… y que ninguno de los dos sabe, o quiere, ganarla.

En mi opinión, el peor de los casos podría pasar por que Messi se quedara, una humillación para el jugador, quien, si quisiera podría anunciar, desde ya, su salida gratis para el próximo verano, situación que derrumbaría la campaña del Barça… antes de empezar.

Por otro lado, ¿donde quedaría el liderazgo y la imagen de Leo? ¿Puede ser capitán un jugador que avisó por fax a su equipo que ya no quería continuar, un jugador que se ha negado a entrenar para que lo dejen salir? ¿La afición seguirá disculpándolo cada vez que su club fracase? Por que hay que recordar que tras los fracasos de Roma, Liverpool y Lisboa (contra el Bayern), mismos que en su momento parecían insuperables, Leo fue siempre disculpado por la gran mayoría de la afición culé, señalándolo como el único que se salvaba, criticando que no podía hacerlo todo solo… tras su actitud reciente, ¿seguirá pasando lo mismo o Messi bajará al plano terrenal en el que se ubican sus compañeros?

Una cosa queda claro, ni Messi se irá gratis y ningún club pagará 700 millones por el, por lo que la única salida, la única vía posible para hacer este divorcio menos tormentoso, es que ambas partes se sienten, se tomen un café y escuchen ofertas que le den una salida a Messi y un ingreso millonario al club. Porque la cuerda está tan tensa, que de la salida de Leo, no hay marcha atrás.

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Carlos Esteban

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