Internacional

Michelle Bachelet en busca de más presos políticos en Venezuela

Caracas, Venezuela. – (Agencias) Michelle Bachelet ha escuchado los relatos de las victimas de persecución militar y a los hijos de esas víctimas. Como el caso de Pedrito, hijo de uno de los colombianos acusados por el gobierno de ser paramilitares, quien le ha contado el calvario que pasa su padre, y asi, de los 687 presos de conciencia que esperan un milagro desde las mazmorras del gobierno de Maduro.

La Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, que ha sabido los que es ser victima de la tortura y asesinato en las cárceles de Augusto Pinochet, su padre, un militar, murió en manos de la dictadura. Ella y su madre tambien fueron victimas de la tortura en la terrible Villa Grimaldi.

A pesar de la neutralidad que a su cargo corresponde, no ha dejado de conmocionarse al ir escuchando los relatos de quienes lloran y claman ante la Revolución Bolivariana. En la sesión de la noche en la Universidad Metropolitana de Caracas, ha sido la pieza clave de su visita con la oposición del gobierno, alejada de las largas sesiones de la burocracia gubernamental, escuchó la realidad desencarnada, con los testimonios de secuestros, torturas y ejecuciones de los miembros de la oposición.

Una a una, escuchó las solicitudes de miembros de la oposición que ha relatado las condiciones que se enfrentan quienes están detenidos. Uno de ellos, Juan Guillermo Requesens, padre del diputado Juan Requesens, encarcelado desde hace 10 meses, y portavoz de varios grupos de familiares. Bachelet ha informado a las asociaciones civiles y ONG la apertura de una Oficina de derechos humanos de la ONU en Caracas durante al menos tres meses. A lo que ha dicho Alfredo Romero, presidente de Foro Penal, una ONG que apoya a los presos políticos en Venezuela, “abrir una Oficina de la alta comisionada es positivo, dos de sus funcionarios permanecerán en Venezuela. Pero para nosotros es importante obtener resultados, la liberación de presos políticos y cesar la persecución.

El gobierno de Maduro desde la llegada de Bachelet a Caracas ha liberado 28 de los 715 presos políticos, entre los que se encuentra Gilber Caro, quien recién salido del Helicoide, sede de la seguridad política donde se llevan a los opositores detenidos, se ha entrevistado con Bachelet.}, despues de 53 días de encierro sin acusación alguna.

El gobierno de Maduro no tiene previstas más liberaciones, a pesar del reclamo de una lista de 500 presos de conciencia, entre ellos no figuran los casos mas importantes, pero si quien tiene orden de liberación y no ha sidó cumplida por la policía. 

Bachelet se reunió con el presidente interino, Juan Guaidó, cuyo fracaso del 30 de abril desencadenó una serie de detenciones entre los diputados participantes y otros que se han exiliado a Colombia o se encuentran refugiados en alguna Embajada. Guaidó ha insistido en el “abuso sistemático de los derechos humanos” y ha confirmado la insistencia de la Alta Comisionada en “abrir las puertas de las cárceles.

Pero tambien se reunió con el “otro” presidente, Diosdado Cabello, de la Asamblea Constituyente, organo revolucionario que fue la respuesta de Maduro para contrarrestar el poder de la Asamblea Nacional en manos de los opositores, y contar con un organo legislativo que le diera validez a su mandato, lo que ha creado dos órganos de poder diferentes, cada uno tiene con “su” presidente, aunque uno es el que despacha de manera oficial. El encuentro resultaba de cierta morbosidad debido a que el diputado presidente, el numero dos en la escala del poder en Venezuela, habia calificado de “chimbo” (falso) el informe elaborado por la oficina de Bachelet, que “tergiversaba” la realidad, además de haberle dicho a la expresidenta socialista que habia “gobernado con la Constitución de Pinochet”.  

La estrategia del gobierno de ocultar el ánimo popular no ha logrado su objetivo, las organizaciones civiles han salido hoy a las calles para aprovechar la visita de Bachelet y poderle mostrar la situación “real” que vive el país.  Varias mujeres empujaban carritos simbolizando la muerte de los bebes por falta de alimentos, en los hospitales públicos.

El doctor Huniades Urbina, quien fuer director del Hospital Infantil J. M. de los Ríos, explicó a Bachelet el “desastre que está viviendo el sistema de salud, que hay niños muriendo porque no reciben su trasplante de medula. Explicó que la mortalidad infantil ha llegado a más del 30% de la población infantil.

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Armando Lopez

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