Editorial

“Los Fridos” y la pulcata La Rosita

Escrito por Redacción

 

Frida Kahlo fue pintora y maestra, siete de sus alumnos aprendieron en su propia casa. Aquí algunas anécdotas

Carlos Villasana y Ruth Gómez
EL UNIVERSAL

El sábado pasado se cumplieron 65 años de la muerte de la pintora Frida Kahlo, uno de los íconos de la cultura mexicana dentro y fuera de nuestro país. Nacida en la Ciudad de México, la vida de Kahlo estuvo marcada por la tragedia.
Frida aceptó ser maestra de la escuela La Esmeralda en 1942. Según el libro “Frida” de Hayden Herrera, el salario de Kahlo era de 252 pesos por doce horas, trabajando tres días por semana. Se dice que la llegada de Frida a La Esmerada causó gran impresión ya que era una mujer con una personalidad y un porte que algunos alumnos admiraban y de la que otros desconfiaban.
De acuerdo con testimonios de los alumnos de Kahlo, que Herrera obtuvo para su libro, Frida era una maestra poco ortodoxa, respetaba la creatividad de sus alumnos.
No gustaba de estar en el aula de clases, por lo que les pedía pintar la vida callejera, el color de los mercados, capturar la esencia de los barrios a través de sus personajes o iban de paseo a ciudades cercanas como Puebla o las Pirámides de Teotihuacán, escribe Herrera.
Debido a su estado de salud, Frida ya no podía trasladarse con facilidad de su casa a La Esmeralda, por lo que propuso a sus alumnos tomar clases en la ahora mundialmente conocida Casa Azul; algunos de ellos -cuyas edades iban de los 14 a los 19 años- aceptaron.
Al interior de la casa tampoco había clases de manera literal, Frida los exhortaba a pintar todo aquello que les llamara la atención de los jardines o de la casa, mientras que ella estaba en su estudio.
Según Hayden Herrera, Frida bajaba muy esporádicamente a revisar el trabajo de sus alumnos y, muy de vez en cuando, su esposo Diego Rivera también se aparecía por los jardines y les daba alguna retroalimentación de sus piezas.
Esta cercanía marcó de por vida -artística y personalmente- a estos alumnos que con el tiempo fueron conocidos como “Los Fridos”. Nos acercamos a la investigadora Nelly Rodríguez, del Colectivo El Tinacal, quien nos cuenta que a principios del siglo XX el gobierno estableció una norma que prohibía que las pulquerías tuvieran murales en sus fachadas ya que eran muy “llamativos” y las autoridades buscaban que se redujera el consumo de esta bebida; dicha medida se reforzó en la época posrevolucionaria; pero Frida, en su afán de recuperar todo lo “mexicano” y, aprovechando el auge que tenía el muralismo, consiguió un permiso del gobierno para que sus alumnos pudieran pintar la fachada exterior de una pulquería que estaba a unas cuadras de su casa, La Rosita.
Los nombres de “Los Fridos” que participaron en la intervención de la pulquería fueron: Erasmo Vázquez Lendechy, Arturo Estrada Hernández, Guillermo Monroy, Fanny Rabel, Lidia Briones, María de los Ángeles Ramos, Tomás Cabrera y Ramón Victoria.
Los murales se inauguraron la noche del 19 de junio de 1943, las calles de Aguayo y Londres lucían adornadas con papel cortado y confeti y, al interior de La Rosita había barbacoa de Texcoco, pulques y curados, mariachis, cohetes, petardos y globos.
El 14 de julio de 1985 Arturo Estrada -uno de “Los Fridos”- platicó a El Gran Diario de México que ella como maestra siempre fue muy puntual, ataviada con sus hermosos trajes mexicanos. Llegaba acompañada de un ayudante, quien cargaba en un canasto los modelos que los alumnos pintarían durante la clase: “Ella siempre decía que la pintura no se enseñaba, pero, a pesar de eso, nos guiaba pacientemente”.
“Los Fridos” fueron disminuyendo en número y hacia 1944, los únicos que seguían asistiendo con regularidad a las clases con la pintora eran Arturo García Bustos, Guillermo Monroy, Fanny Rabel y Arturo Estrada, quienes realizaron en los años subsecuentes otra serie de murales en espacios que Frida Kahlo o Diego Rivera conseguían.
Años después de que la artista falleciera la pulquería fue demolida entre los sesenta y setenta y desde hace tiempo es un predio propiedad de particulares.

Acerca del autor

Redacción

Deja un comentario