Editorial

Pangea 08-10-19

Escrito por Redacción

Tres diferentes manifestacione

Irak, la lucha contra un gobierno corrupto

En Irak han salido a la calle miles de manifestantes para protestar contra la corrupción gubernamental y la exigencia de mayores servicios básicos, la mayoría de las viviendas no tiene agua potable, el suministro de la electricidad es aleatorio, no hay transporte público y la salud y la educación se encuentran en un estado de bajo nivel, todo esto después de 16 años de haber sacado a Hussein del poder y dos de expulsar al Estado Islámico de sus territorio.

La represión de los cuerpos de seguridad, que han disparado balas verdaderas contra las manifestaciones de protesta, que desde el martes se realizan en todo el país, han producido ya, de acuerdo a los números oficiales, 99 muertos y casi 4,000 heridos tras la concentración de este sábado en la capital y otras ciudades del país, asi lo informó este domingo la comisión gubernamental de Derechos Humanos de Irak.

En un país profundamente religioso, al grado de ser los guías de la mayor parte de la política en el país, a pesar de la intervención occidental, los Ayatolás Muqtada al Sadr y, el más influyente, Seyed Ali Sistani, han dado todo su apoyo a los manifestantes, principalmente chiís que representan el 63% de la población, ante la respuesta represiva del gobierno.  esto significa que esta próxima la caída del gobierno o la radicalización de las protestas.

Pero lo que resalta aquí es la escasa cobertura de los medios occidentales a estas protestas, y sobre todo a la represión salvaje de las fuerzas del orden iraquíes. Si uno lo compara con las protestas de Hong Kong, pareciera que existe una clara estrategia de minimizar cualquier movimiento que no sea del agrado de occidente.

Veremos en los días que siguen el aumento de las protestas y la presión al occidente de que, el resultado de sus intervenciones han sido un fracaso en eso de imponer la democracia, caso también el de Libia.

Ecuador se sume en una crisis por las medidas del FMI

En América Latina, la historia se repite una y otra vez cuando un país decide recurrir al Fondo Monetario Internacional (FMI) para obtener créditos que ayuden a lamalograda economía de su país. Esto sucedió esta semana en Ecuador.

Lenín Moreno, sucesor de Rafael Correa, ha declarado el estado de excepción ante las duras manifestaciones de los ecuatorianos contra el alza en los combustibles y el retiro de apoyos en programas sociales, medidas estas que como siempre obliga el FMI en su siempre estrategia de adelgazar los gastos sociales.

Los transportistas bloquearon carreteras y calles de las ciudades, en protestas por el aumento del 123% del diésel extra, principal combustible en Ecuador. Pero también se han sumados los pueblos originarios, los estudiantes y los sindicatos. Este miércoles se espera una gran manifestación en la capital, Quito, contra lo que se le ha llamado “el paquetazo”, en referencia a l paquete de medidas adoptadas por Moreno.

El presidente Moreno decidió trasladar la sede del Ejecutivo a Guayaquil, dentro de las medidas de estado de excepción, previendo la gran concentración programada para este miércoles, y desde ahí, ha lanzado una grave acusación en contra de Correa y Maduro, el presidente de Venezuela, de estar atrás de las movilizaciones con el objetivo de desestabilizar su gobierno, sin presentar alguna prueba y solo con la intención de desacreditar las protestas y ganarse el apoyo de los Estados Unidos.

Lo que sucede es que Ecuador es de los países miembros del Grupo de Lima que apoya a Juan Guaidó en su presidencia autonombrada, a la que reconocen 50 países. lo que sigue será esperar la respuesta a la gran concentración del miércoles y, posiblemente, al aumento de las manifestaciones durante este semana.

Los medios internacionales lo han puesto en primera plana, quizá por lo que significa la importancia de su petróleo a nivel internacional y a su papel en el Grupo de Lima.

Hong Kong, la continuación de una lucha programada

Hong Kong sigue convertida en la gran plaza de manifestaciones, el movimiento se ha convertido en una gran estrategia contra China, tratando de mantener el “un país, dos sistemas” más allá de la anexión definitiva a China. Sin embargo, para China es una reto, ya que debe asegurar la confianza internacional de su principal centro financiero, mientras mantiene la imagen de respetar la autonomía,aunque está llegando al límite de concesión a las protestas.

Y, la jefa del Ejecutivo hongkonés no parece entender que todo lo que haga estará en el centro de una nueva protesta. Su propuesta de iniciativa de ley de extradición fue la chispa que inició este gran fuego que parece que no se apaga. Esta semana aprobó una ley que prohíbe el uso de mascaras en las protestas lo que solo levantó otra bandera de lucha en las protestas.

La violencia ha ido en aumento por las dos partes. la cada vez más violenta intervención de la policía es respondida con la misma intensidad por grupos radicales, que también han atacado al comercio al que juzgan pro-chino y a la zona comercial preferida por los chinos del continente.

Son, sin duda, las protestas más cubiertas por la prensa internacional.

 

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