Editorial

Pangea.

Escrito por Redacción

El que paga manda.

Así lo entiende Guaidó y es por eso que gran parte de sus gestiones con los Estados Unidos, tienen que ver con el manejo de las cuentas del Gobierno de Nicolás Maduro.

No solo se trata de congelar cuentas, sino de ser posible, que afines al autonombrado encargado de la Presidencia manejen recursos.

El argumento es que la súper potencia mundial no reconoce a  Maduro, sino a Guaidó y por lo tanto pondrá presión para que los recursos económicos los maneje su presidente legitimo y no el heredero del chavismo.

La esperanza expresada por Guaidó es que los militares, principal bastión de Maduro, se dobleguen al no recibir salario alguno.

Éxitos allá, fracasos acá

Si Donald Trump logró en Venezuela uno de los pocos éxitos en su gestión, no puede presumir de exitoso su transitar al interior de los Estados Unidos.

Primero paralizó parcialmente su gobierno, luego tuvo que recular. Fue derrotado por los demócratas y, por ende, sus estúpidas promesas de campaña se quedarán en el olvido, bienvenido a la realidad.

Todos quieren.

Y ha sido tan malo su gobierno, que todos quieren la candidatura a la Presidencia de los Estados Unidos, haciendo pensar que del proceso interno del partido opositor saldrá el siguiente Presidente del país del norte.

No solo se trata de gobernar a la nación mas poderosa, sino de hacerlo después de Trump, lo que garantizaría que cualquier comparación con el pasado inmediato va a ser beneficiosa.

Solo para darnos una idea de la cantidad de aspirantes, basta con checar cuales senadores tienen aspiraciones Bob Corker, Ted Cruz, Jeff Flake, Ben Sasse, Tom Cotton, Rand Paul, Richard Blumenthal, Kamala Harris, Amy Klobuchar, Jeff Merkley, Bernie Sanders, Mark Warner, Doug Jones, Sherrod Brown, Kristen Gilibrand, Chris Murphy y Elizabeth Warren. Es decir 17 aspirantes ubicados en el Senado, cuyo número se puede triplicar si pensamos en Gobernadores, Consejeros Presidenciales, Ex Vicepresidentes, Ex Primeras Damas, empresarios, académicos, etc

El listón está tan bajito que cualquiera lo puede brincar.

El diablo vestido de sotana.

Pasando a cuestiones aun menos agradables.

La iglesia tiene que hacer algo. Bien lo decía Eliezer Lara en su mensaje dominical “La Hora de la Verdad”, publicado por su Periódico 7 de junio, algunos representantes de Dios parecieran más enemigos del Señor.

Eliezer se refería a ministros cristianos, pero igual se puede decir de algunos católicos. Tal es el caso de Francisco Carreras, párroco español, quien en los años 80s abusó de cuanto infante tuvo a su cargo. Este depredador primero hizo de las suyas en Estados Unidos y luego en Salamanca, España. Se le castigó moviéndole de parroquia, se le protegió en todos los sitios gracias a esa ‘bondad’ de jerarcas católicos que privilegian el perdón a los degenerados por encima de la justicia a los inocentes.

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