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Pedro Caixinha reprobó la única prueba que importaba

CIUDAD DE MÉXICO, diciembre 16 (EL UNIVERSAL).- Pedro Caixinha tuvo su primera experiencia real como entrenador de Cruz Azul: la final de vuelta.
Era un examen para conocer mejor la espina del portugués. Prueba reprobada.
Cuando Caixinha tenía que mandar a su equipo a buscar la victoria desde el arranque, prefirió ser cauteloso, a pesar de mandar a la cancha a dos delanteros, Milton Caraglio y Martín Cauteruccio. La propuesta «agresiva» no funcionó porque los cementeros carecieron de idea futbolística.
El timonel tuvo para firmar el mejor torneo corto en la historia del Cruz Azul, superior a aquel Invierno 97. La Máquina clasificó líder, estuvo invicta en el Estadio Azteca —hasta la final— y conquistó la Copa MX. Era para cerrar el 2018 con champaña y mucha fiesta para el Año Nuevo. No. Como en el pasado, se hizo chica en una final.
A Caixinha no le quedó de otra que felicitar al América.
«Hay que levantar la cabeza y tener la humildad de reconocer que el rival fue superior», dijo el entrenador en conferencia de prensa.
La Máquina perdió su sexta final de Liga de manera consecutiva y alargó a 21 años su sequía de títulos.
Toca empezar todo otra vez. Jugar, ganar y gustar, para ilusionar a una afición que ya no puede caer en espejismos.

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Agencia El Universal

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