Cultura Editorial

Pedro Páramo, por Javier «tigrillo»

Pedro Páramo es una obra para todos los lectores y me parecen brillantes las opiniones de los jóvenes, porque ellos tienen una recepción fresca de la obra. Comentaban ellos que es un libro de ilusiones y paisajes. De pronto, una mujer que va a morir le pide a su hijo que vaya a buscar a su padre en el pueblo de Comala, luego de decirle eso muere.

El muchacho se lanza a la aventura. No tarda mucho en llegar a ese lugar misterioso y descubre que es un pueblo abandonado. Parecía una villa embrujada por sus paisajes, los mismos fantasmas habían abandonado ese pueblo y los pocos que quedaban, asustaban. Esos detalles comentábamos en el taller de lectura. Seguía encontrando pistas sobre el paradero de su padre. Estuvo charlando con personas que luego desaparecían.

Se hospedó en una casa sin muebles que no tenía luz y en las noches sentía miedo y, por lo mismo salía a contemplar los cielos. Esas madrugadas no eran gratas, estar en un pueblo despoblado produce tristeza. Pero él tenía la ilusión de encontrarse con su padre.

Las noches en Comala le producían nervios y le ponían la piel chinita por los ruidos y lamentos de almas en pena, pero al despertar en la mañana todo era distinto. Escuchaba el canto de los gallos y hasta los ladridos de los perros, ruidos que aligeraban su día. La búsqueda transcurría entre historias fantasmagóricas.

Con el paso de los días se fue percatando que lo tenían prisionero. Sentía la necesidad de permanecer en la búsqueda. Tenía esperanza de encontrarse con su padre. No obstante, estar en Comala era peligroso porque estaba enloqueciendo. Observaba que el paisaje seguía en ruinas y las casas destruidas por el tiempo. Los fantasmas le dijeron que su padre siempre estuvo enamorado de Susana la hija del minero.

Es una historia de ilusiones, donde los fantasmas hablan y cada voz es una obra de recuerdos que ilustra el lenguaje y la época de la Revolución Mexicana, donde los caciques eran los dueños de la tierra y de sus mujeres, tal es el caso del protagonista. La Media Luna era luminosa. Estar en ese pueblo no era fácil. El muchacho se hizo a la idea que jamás saldría de ahí. Estaba hablando con muertos y los recuerdos del pueblo lo llevaban por un laberinto sin salida. Su permanencia se fue desdibujando y fue muriendo poco a poco hasta quedar sin palabras.

Leer con adolescentes es significativo. Hice anotaciones desde un enfoque jovial. Al final los estudiantes entregaron un reporte donde dibujaban a Comala. Pude percibir su creatividad y la complejidad que tienen para abordar una obra sin tiempo. Es como viajar al pasado y en el trayecto encontrara pistas de un tesoro. Los buenos libros permiten echar a volar la imaginación.

Acerca del autor

Javier José Rodríguez Vallejo

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