Internacional

Se desvaneció el humo blanco en España

Escrito por Armando Lopez

Madrid España. – (Agencias) Inició el proceso de investidura y quedó claro que no será el martes en la primera vuelta. Pero tampoco se ve posible el jueves, lo que quedó claro es que el PSOE y Unidas Podemos han roto las lanzas y se han reprochado públicamente, enseñando lo distante que se encuentra la posibilidad del acuerdo.  El día de hoy solo se repitió, en el Hemiciclo, lo que ya se ha visto durante estos últimos 3 meses.  

La derecha con su rotundo “No”, eliminó la posibilidad de la abstención de algunos de la triada. Hoy sus líderes llegaron a la sesión de investidura a ratificar su postura sin ningun resquicio que pudiera mandar alguna señal de que pudiera ser. Sus discursos repitieron lo que han venido repitiendo una y otra vez en la prensa, en los corrillos de los cafés y hoy, en la Cámara de Diputados, votaran en contra de la investidura de Sánchez.

Pero lo que vimos hoy es la lejanía del encuentro posible entre las izquierdas. La sesión de investidura solo sirvió para el debate entre PSOE y Podemos, en conocer públicamente las ofertas que Sánchez había puesto sobre la mesa y que Iglesias ha rechazado al considerarlas como un insulto. Iglesias ha dicho que no será “un decorado”. Los reproches de Iglesias no han podido ser esquivados por Sánchez, quien habia lanzado el dardo a las formaciones del PP y Ciudadanos a abstenerse, lo que complicó el transe con Podemos.

La lista de reproches fue suficiente para agotar la sesión de hoy. El primer día de debates ha terminado con el PSOE y Podemos subidos al ring, con Iglesias sentenciando a Sánchez, “Podemos no será parte de un gobierno de coalición” sin poder ni competencias reales. Pedro Sánchez tambien ha dado por terminado el gobierno de coalición y ha propuesto a Podemos un acuerdo exclusivamente para la investidura. El PP y Ciudadanos habian dado por hecho el pacto de las izquierdas, lo han afirmado desde el día siguiente del 28 de abril, lo que sucedió hoy ha borrado su supuesto.

La propuesta de un acuerdo de investidura caló hondo en Iglesias. Cada discurso desde la tribuna ensanchaba las diferencias entre los dos. Un llamado a Casados del PP y a Rivera de Ciudadanos, inició la confrontación. Los llamados “socios” se enfrascaron en demostrar que esa sociedad hace tiempo había terminado.

Sánchez trató de mandar una puya a Iglesias al igualar su voto con el de la extrema derecha, “piénsese mucho si va a votar en contra con la ultraderecha”. Iglesias le respondió “sea prudente. Sánchez contrataco restregándole a Iglesias que antes existían ya las izquierdas, “el mundo no empieza y acaba con usted, señor Iglesias, antes en el ámbito de la izquierda estuvieron el Partido Comunista de España e Izquierda Unida”. Fue la respuesta al reproche de Iglesias de que el PSOE ha dejado políticas progresistas. A partir de ahí, se vino una lluvia de acusaciones que revivió la disputa sobre la representación de la izquierda que han mantenido las dos formaciones. Sánchez, molesto, le recordó a Iglesias los acuerdo que han tomado juntos en los 11 meses de colaboración, desde la propia censura de junio del año pasado.

La confrontación de las izquierdas calló a los demás presentes en el hemiciclo. Ocuparon todos los reflectores y los espacios entre las bancadas. Solo se escuchaban el tronar de los aplausos de sus grupos al finalizar cada uno sus intervenciones. Iglesia le dio un latigazo a Sánchez al advertirle que Podemos “es un partido sencillo, pero no se va a dejar pisotear ni humillar”. El presidente en funciones contrataco a las muchas referencias de Iglesias de que tiene que estar en el gobierno de coalición para cuidar que los socialistas no se desvíen de la izquierda: “Es muy molesto tener a un vigilante jurado”. Y agregó, “la oferta que le hemos hecho es generosa y no es decorativa. Asuman sus responsabilidades”.

Se habia previsto que el discurso de Pedro Sánchez no iba a ser, con nada, el objeto de los debates en esta primera sesión de investidura. Las casi dos horas de su intervención incluyeron una serie de propuestas de contenido social, propuestas que el PSOE ya habia presentado en la anterior legislatura y no habia podido lograrlas. No se habló de Cataluña y casi no habló del acuerdo con Podemos, lo que después se ampliaría en la tribuna. Y, a partir de ahí, se iniciaron los reproches contenidos de todos estos días de encuentros fallidos, de acuerdos que solo fueron un instante fugaz, y de una larga sensación de frustraciones.

Desde la tribuna, Sánchez mostraba las cinco propuestas que habia hecho a Podemos, de las que cuatro fueron rechazadas. Pero Iglesias volvió a la carga: “¿No somos decorativos? Pero ustedes se lo quedaban todo y ni una competencia de hacienda, ni de trabajo, ni de igualdad, o de transición ecológica. Ni hablar. A todo que no”. Cada vez aumentaba la intensidad de los reproches.

Iglesias no tardó en traer a escena el “veto” de Sánchez a su entrada al gobierno. A lo que Sánchez respondió haciendo una lista de diferencias que los divide. De Cataluña, dijo echar de menos las voces En Comú Podem que defiendan a los millones de catalanes que desean seguir formado parte de España. Tambien el rompimiento de Podemos a la negociación en el Pacto de Toledo sobre las reformas a pensiones. Se seguía hacia un callejón sin salida, o con una salida: las elecciones.

Nadie cedía. Iglesias respondió a la mención de Sánchez que podría no haber acuerdo, “somos una fuerza política modesta y joven, pero no nos vamos a dejar pisotear y humillar”. Y vino el último clavo que enterraba, al menos por ahora, el acuerdo entre ambos: “Si por cerrazón, usted no hace una coalición con nosotros, temo que nunca será presidente del Gobierno”.

Antes, Pablo Casados y Albert Rivera reprochaban a Sánchez su alianza con Podemos, con los separatistas de Podemos, incluso dijeron que su voto en contra era por la alianza del PSOE con los separatistas, que lejos estaban sus palabras, despues se estrellaron con la realidad. El presidente en funciones, en un desplante que pretendía hacer reaccionar a Albert Rivera, le pidió la abstención por España. La respuesta que se sabía volvió a cruzar el salón de sesiones, rechazo absoluto.

Para la derecha, Sánchez ha dejado el constitucionalismo en Cataluña. Rivera no dejo ni una duda, “en la habitación del pánico, aquí al lado, están negociando los indultos a los golpistas”. Y advirtió: “pero vamos a desbaratar el plan de Sánchez y su banda”. El discurso reiterativo de Casado de la supuesta cesión de Sánchez sobre Cataluña, se cayó como naipes, Laura Borrás, portavoz de Junts per Catalunya anunció que los diputados de ese grupo votarán en contra de la investidura del socialista.

Ya no hubo ninguna mención al Pacto de Estado que Sánchez había propuesto en su discurso de la mañana sobre educación, ciencia, igualdad y justicia, entre otras. No estaban las condiciones para hacer el debate. Ni siquiera Santiago Abascal que denunció a los “comunistas”, “separatistas”, y “terroristas”. Lo que hizo que Sánchez espetara a Pablo Casado y a Albert Rivera, “Pongan el cordón sanitario no al PSOE, sino al partido con el que han pactado, que representa una amenaza a la democracia”.

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Armando Lopez

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