Editorial

¿Todos contra Ferrari?

Escrito por Redacción

Jorge García Maldonado
EL UNIVERSAL

Luego del Gran Premio de Estados Unidos, en el que Lewis Hamilton obtuvo su sexta corona en la Fórmula 1, la noticia que resaltó el fin de semana fue el tono agrio de las discusiones entre Christian Horner, director del equipo Red Bull y Mattia Binotto, su homólogo en Ferrari, donde se pone en duda la legalidad del motor de la escudería italiana.

Y es que Binotto reclamó con dureza los cuestionamientos de Horner al final de la carrera del domingo, defendiendo los resultados que el equipo rojo ha tenido tras el parón de verano, donde de la mano de sus pilotos Charles Leclerc y Sebastian Vettel, ha sumado poles y victorias. Al reclamo sobre si el motor Ferrari es legal —claramente superior en las rectas, con hasta 55 caballos de fuerza adicionales—, se ha sumado el mandamás de Mercedes, Toto Wolff.

La discusión entre Binotto y Horner vino después de que Max Verstappen, piloto de Red Bull, afirmara que el mal resultado de Ferrari durante el fin de semana era debido a que ya no estaban “haciendo trampa”, aludiendo que el rendimiento previo de la escudería italiana era gracias a una unidad de potencia ilegal. Binotto reclamó al director de Red Bull las palabras de su piloto, lo que Horner defendió aludiendo a que éste sólo expresaba su opinión.

Desde hace algunos meses, varias versiones han apuntado a la increíble velocidad de Ferrari en las rectas, poniendo en tela de duda que esté acatando al cien por ciento el reglamento. Algunas de estas versiones han aparecido desde la prensa alemana (curiosamente del mismo país de donde es originario Mercedes), en donde citando de manera anónima a uno “de los equipo chicos”, Ferrari compite con un motor ilegal y que hasta la misma FIA lo sabe, arguyendo que ésta busca evitar un escándalo.
Sin embargo, apenas hace unos días, la FIA, como máximo organismo del deporte motor, emitió un comunicado de que el motor Ferrari es completamente legal. Seguramente, el equipo encontró algún hueco en el reglamento de la que ha sacado ventaja para adelantar a Mercedes y a Red Bull.

Esto no es nuevo, en las grandes escuderías hay equipos de ingenieros dedicados a encontrar estas lagunas, que permitan sacar milésimas de segundo en todo resquicio posible. Así sucedió en 2009, cuando el equipo Brawn GP fue campeón, y donde de hecho el hoy director deportivo de Liberty Media, Ross Brawn, era quien dirigía dicha escudería, además de encabezar técnicamente a Ferrari en los años de gloria con Michael Schumacher.
Jo Ramírez, en su libro “Mi Vida en la Fórmula 1”, califica a la máxima categoría como un “estanque de pirañas” y hoy el hervidero está a todo lo que da. ¿Todos contra Ferrari ante un posible resurgimiento de la escudería en 2020? ¿El status quo dicta que la normalidad es que Mercedes triunfe, o incluso que Red Bull tome la estafeta de campeón? ¿Si cuando Ferrari gana obedece a que siempre lo hace con trampa? Las respuestas están a la vuelta de la esquina. 

 

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