Cultura

Una ciudad increíble, por Miguel Ángel Gómez

Nueve. Hay unos pájaros cantando tras obtener el permiso para irse. El que fui los oye pacientes. Es un lugar árido y desnudo. Lo inocuo es un tema difícil sobre el que escribir. Los adversarios quieren abrir camino contra el viento helado. La certeza irrebatible revisa silenciosamente mi actuación. Mi tierra lucha contra fantasmas, como si fuera boxeo, pelea contra alguien imaginario. La egolatría baila e incluso patina. La oscuridad nunca es penosa para mí, es ideal como lugar de trabajo.

Diez. Una ciudad increíble de los gatos tirándose por la nieve, del autobús entre árboles, de la seriedad y el escepticismo, de niños impacientes y ruborizados, de demonios que cometen una equivocación, de mandíbulas puntiagudas, de lápidas, de pasos en falso, de gorras de cazador con orejeras, de sombras inmorales de la tremenda velocidad.

Once. Pizza para llevar. La sopa está fría. ¿Viajar a sitios inhóspitos? ¿Leer los Cantos de Ezra Pound? Amor de mi vida, estaría contigo más allá de pinos a la sombra de nuestro interés.

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